domingo, 1 de marzo de 2020

Hallado un lote de Espadas del siglo XIX en los fondos marinos de Formentera


Hechos

El reciente hallazgo de un importante conjunto de espadas de caballería del siglo XIX en los fondos marinos de es Caló en Formentera, ha suscitado el interés tanto de arqueólogos y estudiosos del tema como de la población en general que se pregunta sobre la posible existencia de un pecio hasta ahora desconocido. 
Inicialmente considerados como sables, la historia se inicia con el hallazgo fortuito por parte de un vecino de la localidad, de uno de estos ejemplares el pasado 15 de agosto mientras navegaba con su zodíac.  Una vez comunicado el mismo a las autoridades competentes, la Comandancia de Marina y el Consell de Formentera, se procedió al traslado de la pieza al Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera con el fin de su estabilización y posterior estudio. 
Durante las semanas siguientes, concretamente entre los días 26 y 29 de agosto, los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Cívil, GEAS, junto con arqueólogos del Instituto Balear de Estudios en Arqueología Marítima, IBEAM. procedieron al "peinado" del fondo arenoso con el resultado de la localización y extracción de un total de 10 piezas más de la misma tipología, todas ellas trasladadas de igual forma al Museo Arqueológico MAEF, para su correcto tratamiento.

Fotografía Diario de Ibiza


Fotogarfia de J.A. Riera (Diario de Ibiza)


Marco Histórico

Las piezas encontradas, incluso recubiertas de una importante concreción fruto de los más de dos siglos de permanencia en el fondo marino, revelan a primera vista su arquitectura de hoja recta, lo que las define como Espadas de Caballería, y no sables, como se pensó inicialmente, realmente Espadas de Caballería de Línea o pesada, lo que unido a la forma de sus guarniciones de las denominadas "napoleónicas" provistas de tres gavilanes o ramas, las circunscribe a un periodo cronológico muy concreto, el primer cuarto del siglo XIX.

Esta tipología de Espada, tuvo su primer exponente en la Caballería Española, a partir del año 1815, en que el rey aprobó su uso para la tropa, bajo el título de "Espada para Tropa de Caballería de Línea modelo del año de 1815", con el fin de reacondicionar  los exhaustos armamentos existentes tras la Guerra de la Independencia.
Este primer modelo español, está basado en el diseño francés de Coraceros y Dragones de los años IX (1800), XI (1802) y XIII (1804), y su éxito facultó en España el desarrollo de los dos modelos siguientes con ligeras variaciones de mejora que estudiaremos a continuación con el fin de intentar datar y catalogar de forma correcta las espadas halladas, y de esta forma contextualizar el yacimiento. Para ello, a continuación vamos a exponer ambas líneas de evolución, desde el modelo originario francés hasta los modelos españoles posteriores.

Los Modelos Franceses

La Espada para Coraceros y Dragones modelo An IX (1800).
El noveno año de la revolución, Napoleón como Primer Cónsul aborda la renovación del ejército con sustanciales mejoras en cuanto al armamento, así nace la Espada de Coraceros y Dragones modelo An IX.
Se trata de una fuerte espada de hoja recta, y recia guarnición de latón compuesta por aro guardamanos y tres gavilanes o ramas que partiendo de sendos florones o botones unidos a la concha, finalizan entroncando con el aro cerca de la monterilla. Con el tiempo a este tipo de guarnición se la denominó "a la napoleónica". El puño de madera recubierto de cuero, estaba alambrado con torzal de latón y presenta una monterilla simple.
Una de las características más importantes que luego diferenció los modelos siguiente, sería la citada unión de los tres gavilanes al aro guardamanos separada unos tres centímetros de la monterilla.
La hoja por su parte, es recta y plana de lomo recto al interior y filo corrido al exterior que se hace doble en la punta formando un contrafilo.
La vaina del modelo de Coraceros, es enteramente de acero, con brocal fijado mediante tornillos, dos abrazaderas provistas de anillas y un fuerte batiente en forma de lira, a diferencia del modelo de Dragones que es de madera forrada de cuero, con guarniciones en latón, abrazaderas con anillas y rematado con un batiente de hierro de forma esférica.

La Espada para Coraceros y Dragones modelo An XI (1802)
El modelo que le sigue sería el del año XI, montando prácticamente la misma guarnición a cuyo puño se le añadirá una virola. La mayor diferencia la encontramos en la hoja que en un intento de aligerar el conjunto, pasará a tener una arquitectura de dos vaceos por cara hasta la punta, manteniendo su lomo recto y un sólo filo.

La Espada para Coraceros y Dragones modelo An XIII (1804)
En el modelo del año XIII, se mantendrán las formas de la espada anterior, pero con una ligera modificación en la guarnición, que consistirá en la prolongación del entronque de los tres gavilanes y el aro guardamanos hasta la monterilla.

Espada de Coracero Francés modelo An XIII
Fotografía propiedad de: http://www.sabresempire.com/


Espada de Coracero Francés modelo An XIII
Fotografía Propiedad de http://www.sabresempire.com/


Los Modelos Españoles


Espadas de Caballería de Línea Españolas, modelos 1815, 1825 y 1832 respectivamente




La Espada para Tropa de Caballería de Línea modelo 1815
Tras la Guerra de la independencia, los arsenales españoles, estaban exhaustos y compuestos por una variopinta mezcla de ejemplares tanto ingleses como franceses. Estas armas extranjeras, serían paulatinamente sustituidas por los nuevos modelos aprobados por el rey, siendo el primero de ellos la Espada 1815.
Se trata de la interpretación española del modelo An XIII de Coracero Francés, en la cual se adopta el mismo tipo de guarnición, así como la fuerte hoja recta de un filo y doble vaceo hasta la punta. El puño de madera recubierto de cuero y alambrado con torzal de latón, presenta unos gallones menos acusados que en el modelo francés, así como una forma ligeramente ahusada. Las guarniciónes enteramente de latón, se fabricaban por regla general, en los talleres de fundición de Gabriel Benito de Ibarzabal en Eibar, y las hojas en la Fábrica de Toledo.
Esta espada posee una fuerte vaina de hierro, con brocal, dos abrazaderas con anillas y un sólido y gran batiente. En su interior, la existencia de dos ballestillas de madera, impedían el ruido producido por el choque de la hoja contra la vaina.

Espada para Tropa de Caballería de Línea modelo 1815


La Espada para Tropa de Caballería de Línea modelo 1825
Basada en el modelo anterior, en 1825 se aprobó una modificación que comprendía básicamente la arquitectura de la hoja. El nuevo modelo montaba una hoja cuyo arranque formaba "Una tabla acanalada en el primer tercio con lomo redondo y dos filos formados por dos mesas en los dos tercios restantes".  Este nuevo diseño de la hoja, la hacía más pesada, siendo destinada principalmente a los cuerpos de Coraceros y Granaderos de la Guardia Real organizada en 1825. Al igual que en el modelo anterior, sus componentes estaban fabricados por un lado en Eibar en el taller de fundición de Ibarzabal, y en el caso de las hojas y vainas en Toledo, siendo éstas últimas prácticamente la misma que la usada en 1815.

Espada para Tropa de Caballería de Línea modelo 1825


La Espada para Tropa de Caballería de Línea modelo 1832
Aprobada por Real Orden de 5 de febrero de 1832, el nuevo diseño de hoja pretendía volver al modelo clásico de dos filos y tres mesas, denominado "a la española" usado en las antiguas espadas de caballería del siglo XVIII. La guarnición de latón seguía siendo la misma con ligeras variaciones en función del fabricante. Recordemos que Toledo asume a partir de 1833 la producción íntegra de las armas, cuyas guarniciones hasta entonces procedían de la fábrica de Ibarzabal en Eibar.
Con motivo del nuevo diseño de hoja mucho más fina y ligera, la vaina sufrió también varias modificaciones, siendo la más destacable la incorporación de una boquilla de envaine que sustituiría el hasta entonces usado brocal, lo cual facilitaba el envainado del arma en situaciones de monta.
Este nuevo modelo del año 1832, se aprobó para dotación en todos los cuerpos de Caballería, incluidos los Coraceros y Granaderos de la Guardia Real, y su uso se prolongó hasta finales del siglo XIX en los Escuadrones de la Guardia Civil, desplazando incluso a sables de más moderna factura.

Espada para Tropa de Caballería de Línea modelo 1832


De vuelta a las Espadas del yacimiento

A las once espadas halladas durante el verano de 2019, se sumaron otras seis unidades localizadas en un inmersión posterior. Todas ellas, presentan el mismo estado de conservación, recubiertas de la concreción característica.
Aunque inicialmente se comentó que alguna de dichas piezas, pudiese llevar vaina de cuero, fuentes oficiales nos indican que todas ellas pertenecen a la misma tipología morfológica con lo que es de suponer también mismo modelo, y salvo una de ellas que se encuentra parcialmente desenvainada como atestigua su mayor longitud, todas ellas se hallan correctamente envainadas en vaina metálica.
Los trabajos de restauración están siendo supervisados y llevados a cabo por Helena Jiménez Barrero, Restauradora, del MAEF, y consisten primeramente en la estabilización de las piezas. Para ello se procedió a la inmersión de las mismas, en medio controlado con el fin de bajar paulatinamente su salinidad, producida tras siglos de inmersión marina. Mediante grandes tanques de Pvc se procede al cambio sistemático y periódico del agua variando su índice salino, para una vez estable en valores aceptables, proceder al ablandamiento y retirada por medios mecánicos de la concreción que las recubre.

Con el fin de conocer el estado de las piezas una vez extraídas del mar, se realizaron una serie de radiografías, -al menos a una de ellas- , en la cual era posible apreciar el buen estado e integridad del conjunto. A raíz de este primer examen radiológico surgen las primeras dudas acerca de la procedencia de las armas como a continuación expondremos.

Fotografía Diario de Ibiza


Fotografía Diario de Ibiza
En la imagen radiográfica, es posible apreciar el buen estado general. Podemos ver con total claridad la tipología de guarnición de tres gavilanes dotados de botones y casi podemos aventurar su entronque con la monterilla. La empuñadura muy bien conservada, muestra el hilo de torzal intacto sobre unos más que pronunciados gallones en el puño. La casi ausencia de curvatura en el extremo de la concha o galluelo, destaca junto con el resaltado sombrerete de la monterilla simple.

En la misma imagen, se observan algunos detalles de la vaina metálica, como es la presencia de brocal en vez de boquilla, así como las abrazaderas provistas de anillas para la fijación del arma.

En la imagen central se pueden aventurar dos líneas longitudinales de color más oscuro, compatibles con una arquitectura de hoja de doble vaceo, lo que indicaría una hoja de un filo corrido al exterior y lomo recto al interior.

Otro detalle a tener en cuenta es la ligera conicidad de la vaina así como la forma pronunciada de su batiente.

Fotografía Diario de Ibiza


Fotografía Diario de Ibiza

En esta imagen en la cual podemos ver cuatro de los ejemplares introducidos en el tanque de Pvc, se aprecian detalles muy interesantes acerca del diseño de la guarnición, como pueden ser: la forma oval sin apenas curvatura de los extremos de la concha, los sombreretes de las monterillas, la presencia de florones o botones en los extremos de los gavilanes, así como su entronque en la monterilla. (ejemplar abajo izquierda)

Espadas introducidas en el tanque de pvc. Fotografía del Diario de Ibiza
Estos detalles aquí expuestos, ciertamente nos hicieron pensar en un primer momento, que las espadas halladas pertenecían al modelo francés, ya que morfólogicamente poseen más datos concordantes con dicho modelo que con el español. No obstante como ya expusimos en su momento, y es de Vital importancia resaltarlo, esta conclusión basada en las formas que la concreción permite apreciar, está sujeta a la aparición de marcas de fabricación o detalles más determinantes que vayan apareciendo a medida que los ejemplares se vayan limpiando y liberando de los residuos que los envuelven. Sólo de esta forma se podrá contextualizar de forma correcta el yacimiento.

Diario de Ibiza
https://www.diariodeibiza.es/cultura/2019/09/21/espadas-waterloo-calo/1092982.html





Helena Jiménez Barrero, Responsable de la restauración de las espadas en el Museo Arqueológico de Ibiza
En esta imagen se aprecia perfectamente el proceso de restauración con la guarnición prácticamente liberada de la concreción  (Fotografía Diario de Ibiza)

(Fotografía Diario de Ibiza)


Metodología de Catalogación.

Según avance el proceso de limpieza y se desprenda la concreción, podremos apreciar detalles importantes que determinarán el origen definitivo de nuestras piezas. En la imagen anterior, la restauradora Helena Jiménez, nos muestra uno de los ejemplares con la guarnición de latón prácticamente liberada de los residuos que la envolvían, a falta de  comprobar la existencia de marcas o cuños de fabricación, las formas ya debieran orientarnos de alguna manera.

En el caso de tratarse de modelos españoles, las guardas debieran ir marcadas en el aro guardamanos y en la parte interior del galluelo, bien con los cuños de "Ybarzabal" o bien con los de Toledo, lo que además de indicarnos la nación de origen, también nos situaría en un marco cronológico más aproximado en espera de otros detalles o indicios.

Si por el contrario se tratase del modelo francés, los cuños aparecerían principalmente en el interior del aro, con múltiples marcas del fabricante, verificadores, así como alguna numeración ocasional en el anverso y reverso de la guarda.

Partiendo de la base de que la empuñadura, sería posiblemente el elemento más delicado a la hora de tratar, dada su naturaleza y componentes orgánicos, vamos a presuponer que su limpieza sea más compleja, no obstante las formas de la monterilla una vez liberada, también podrían darnos una idea veraz del origen de las espadas, ya que los modelos franceses, presentan una mayor curvatura y forma en la escotadura lateral, siendo los españoles más sobrios en detalles. Otro punto importante que deberemos tener en cuenta será la presencia de una virola de latón en el extremo de la empuñadura de madera, aunque como exponía en la descripción de los diferentes modelos, la forma del entronque de los gavilanes, nos indicará con bastante acierto la presencia o no de este elemento de la guarnición, pues como vimos anteriormente, a partir de 1802, será común en ambas tipologías.

Uno de los elementos más importantes a la hora de catalogar nuestras piezas, es sin duda la hoja de la espada, ya que su morfología y posibles marcas, van a determinar de forma concluyente el origen de las mismas, pero sin duda será una labor ardua y compleja, dado el hecho indiscutible de aparecer todas ellas envainadas. No olvidemos que en esta tipología de espadas, las vainas poseían un par de ballestillas de madera a media caña, que sujetas mediante el brocal, impedían el  tintineo producido por el choque de la hoja contra la vaina, amén de ofrecer mayor protección a ambas.
Sin lugar a dudas, el largo periodo de inmersión en agua marina, habrá producido la oxidación de la hojas y su engrosamiento, con el consiguiente fusionado con la madera en descomposición, lo que impedirá y dificultará en gran manera su extracción para limpiarlas y acceder a los secretos que guarden.
Al parecer y según comentaba anteriormente, fuentes oficiales nos han indicado que al menos uno de los ejemplares, se encuentra parcialmente desenvainado, entendemos que unos pocos centímetros de su tercio fuerte como así atestigua su mayor longitud, luego es posible una vez limpia, tener una cierta idea de la morfología de la misma, así como de los posibles punzones, existentes en la bigotera y lomo.

Por último vamos a centrarnos en la vaina, elemento que a falta de la extracción de las hojas representa el 90% del conjunto de las espadas. La vaina de la espada de Caballería de Línea, está realizada íntegramente de acero, al menos en los modelos españoles, y salvo en el caso de los Dragones, ocurre de igual manera en los franceses. Aunque en un primer artículo aparecido en la prensa, se apuntaba a la posibilidad de que alguna de ellas poseyese una vaina de cuero, posteriormente confirmábamos que todas ellas son metálicas, y coherentes en sus formas.
La vaina de esta tipología de espada, obviamente es recta, como su nombre indica, y está provista de un brocal por el que se introduce la hoja. Este brocal es común en los modelos franceses y españoles, hasta la aprobación del modelo español de 1832, en que fue sustituido por una boquilla que facilitase el envainado en situaciones de monta.
La vaina está provista de dos abrazaderas con anillas de suspensión, fácilmente distinguibles tanto en la radiografía como en los ejemplares hallados, incluso a pesar de la concreción, en las cuales, y debido al caprichoso depósito de sedimentos en un "ojal" de tan escaso diámetro, han llegado a producir formas más parecidas a una esfera que a una anilla plana.
La limpieza de la vainas, nos ofrecerá la posibilidad de encontrar marcas del fabricante. En el brocal en el caso del modelo francés, y en los primeros centímetros de la vaina en el caso de los modelos españoles. De igual forma, es muy común hallar también marcas de pertenencia a un determinado regimiento o escuadrón sobre y encima de la primera abrazadera en ambas.
Hasta aquí podríamos decir que los modelos francés y español, comparten gran similitud de detalles, pero hay un elemento determinante a la hora de discernir entre ambos, y ese elemento es el batiente.
El batiente francés tiene forma de lira, lo que unido a la mayor conicidad de la vaina, aporta un modelo estético de mayor elegancia frente al recio y fuerte batiente de la vaina española.
Actualmente es difícil precisar si se trata de uno u otro en base a la documentación gráfica que manejamos, ya que en algunos ejemplares pudiera parecer el francés y en otros el español, pero entendemos que en la mayoría de los casos, se trata de la caprichosa forma que haya adquirido la concreción, con lo que habremos de esperar el avance del proceso de restauración, para que las formas originales, nos desvelen por fin el misterio.

Coraceros Españoles
Album de la Caballería Española del Conde de Clonard

Coraceros Españoles de la Guardia Real de Fernando VII 1824
Album de la Caballería Española del Conde de Clonard

Botón de Coracero de la Guardia Real de Fernando VII


Difusión de la Noticia:

En la semana de las primeras apariciones del yacimiento, varios medios de información se hicieron eco de la noticia, aportando diversos testimonios y fotografías.

El Diario de Ibiza, ha estado publicando una serie de artículos firmados por José Miguel L.Romero, en los cuales dicho autor nos participa  de primera mano de tan importante como inusual evento, informándonos en tiempo real de los avances que sigue el proceso de restauración. Estos artículos que se pueden consultar junto con vídeos explicativos, están disponibles en su página Web de la cual incluyo algunos enlaces.

Once espadas bajo los rayos X de la historia en Formentera.
https://www.diariodeibiza.es/cultura/2019/09/18/11-espadas-traves-rayos-x/1092320.html

Las espadas de Waterloo en Formentera.
https://www.diariodeibiza.es/cultura/2019/09/21/espadas-waterloo-calo/1092982.html

Como eliminar la sal de 200 años en las espadas halladas en Formentera
https://www.diariodeibiza.es/cultura/2020/02/19/eliminar-sal-200-anos/1124099.html

Contrabando por la borda
https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2020/02/22/contrabando-borda/1124804.html




Conclusiones.

La importancia de contextualizar correctamente el yacimiento es el fundamento de todo estudio arqueológico basado en datos y hechos científicos. Por ello, es de suma importancia no caer en el error de presuponer tal o cual acontecimiento. Si bien, los datos hasta ahora disponibles pudieran inclinarnos a pensar o pre-catalogar las espadas halladas, debemos ser rigurosos en el método y esperar que los procesos de restauración y recuperación de las piezas, aporten los datos precisos. El resto son licencias literarias tan peligrosas como a veces imprescindibles para rellenar los huecos en ese puzzle cronológico.
Por ello, una vez expuestas las diferentes tipologías y modelos tanto franceses como españoles, esperaremos pacientemente a que el trabajo de los expertos del MAEF, comience a dar sus frutos, y podamos por fin afirmar, con datos científicos:

Se trata de una Espada de Coracero Francés, o se trata de una Espada de Coracero Español, tan próximas en sus formas y tiempos pero a la vez tan distantes, y que cuentan una historia reciente tan diferente.


Coracero Español de la Guardia Real (Augusto Ferrer Dalmau)

Botón Guardia Imperial Napoleónica

Coracero Francés (Augusto Ferrer Dalmau)



Carga del General de Coraceros d´Hautpoul en la batalla de Eylau 1807
(Anatoly Telenik)


Información desde el MAEF


Queremos agradecer a Diario de Ibiza en la figura de José Miguel L. Romero, la difusión de la noticia, así como el permiso para utilizar las fotografías de las piezas en restauración.
de igual manera también agradecer a Helena Jiménez Barrero, restauradora del Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera MAEF, la labor que está haciendo para devolvernos parte de la historia perdida.
http://www.sabresempire.com/ por su mágnifica web y las fotografías del modelo francés
A Francesc Pintado por su web http://guerrasnapoleonicas.blogspot.com/
y como no una vez más a Augusto Ferrer Dalmau por su magnifica obra.

Bibliografia:
- Les epees portees en France des origines a nous jours / Jean Lhoste /1997
- Les sabres portes par la armee Francaise / Jean Lhoste. Patrick Resek /2001
- Catálogo de los Objetos que contiene el Real Museo Militar, al cargo del Cuerpo de Artillería. Madrid 1856.
- Prontuario de Artillería para el servicio de campaña. Ramón de Salas. Madrid 1833
- Acero y Armas Blancas. Claudio del Fraxno y Joaquín de Bouligni. Segovia 1850
- Armamento Portátil Español 1764-1939” B. Barceló, Madrid, 1976
- Álbum de la Caballería Española del Conde de Clonard
- 3 Siglos de armamento portátil en España” B. Barceló Rubí. Cala Millor, 2002.
- Sables y Espadas de Montar para Tropa de Caballería 1815-1890 (I)  . Artículos sobre Armamento nº 54. Juan Luis Calvó 2006
- Armas Blancas para Tropa en la Caballería Española. Cuadernillo nº 1 Asociación "El Cid". Juan Luis Calvó 1976



sábado, 29 de febrero de 2020

Pistola para Caballería modelo 1852

Antecedentes Históricos

La pistola de Caballería modelo del año 1852, es según Barceló, la evolución de su antecesora proyectada por la Junta Superior Facultativa en 1847, uno de cuyos ejemplares incluyó el ilustre investigador, en su conocida obra, con ligeras diferencias en cuanto a ésta última, como son su menor tamaño, así como el eje cilíndrico de la nuez, a diferencia del cuadrado existente en la llave de 1847.


Este modelo en concreto, se produjo en las fábricas de Oviedo y Placencia durante los años de 1852 hasta 1859, siendo marcadas en cada caso con los punzones preceptivos de dichas instituciones. Una O coronada en la primera, y la cifra real de Isabel 2ª, "Y2" junto con la inscripción ARTILLERÍA/PLACENCIA o ARTILLERÍA/EIBAR -en caso de producirse en la delegación de Eibar- en la segunda.


Pistola de Caballería modelo 1852


Cita Calvó en sus artículos, que en la Fábrica de Placencia, se produjeron entre los citados años de 1852 hasta 1859, un total de 2921 unidades, desglosadas por años en: 224, 256, 83, 632,40, 216, 900 y 600. No siendo correlativos sus números de fabricación en cuanto a fecha como veremos posteriormente.



Con un calibre de a 17 (18 mm) y ánima lisa, estaba destinada a los regimientos de Caballería no dotados de tercerola como los lanceros o diversos escuadrones de los tercios de la Guardia Cívil.


Se trata de una pistola corta y robusta, que monta llave de percusión con guardacebo en cajetín. Los juegos realizados en latón correspondientes a casquillo en el extremo de la caña, guardamonte, coz y abrazadera unida a un portavis de hierro que fija los dos tornillos pasantes de la llave. Este portavis se haya dotado de gancho para arzón. La baqueta es articulada propia de las unidades de Caballería.
Según el Memorial de artillería en su tomo XI de 1855, su precio en la Fábrica de Oviedo era de 88 reales.  Su duración reglamentaria fue establecida en 40 años por las RR.OO. de 21 de abril de 1854 y 6 de mayo de 1858, circunstancia curiosa al convertirla en coetánea de armamento más moderno como los revólveres modelo 1858 de sistema Lefacheux.

Datos Metricos
Cañón  
calibre: 18,3 mm (de a 17)
Diámetro ext. En boca: 21 mm
Diámetro ext. En recamara: 30 mm
Longitud de ánima: 182 mm
Longitud total: 195 mm
Arma
Longitud: 335 mm
Altura: 170 mm
Anchura máx : 60 mm
Peso: 1200 gracias
Cartucho
Clase: papel
Bala: esférica
Diámetro bala : 16,55 mm
Peso de la bala : 27 gr
Peso de la carga: 7,2 gr


El Ejemplar que ilustramos:

Se trata de un ejemplar de la citada Pistola de Caballería modelo del año 1852. Presenta un caja corta y robusta con cañón de ánima lisa en calibre de a 17 (18 mm) ochavado en la recámara, en uno de cuyos planos figura el año de fabricación y número de serie. al lado opuesto la chimenea que comunica al interior de la recámara.

Año de 1857 número 373, plano ochavado del cañón
Este mismo año así como la numeración, es posible verla, tanto en la caja como en la propia llave, y presentando ésta última el punzón de la Fábrica de Placencia, vamos a dar por hecho que nuestro ejemplar procede de dicha fábrica.
Calvó cita en su artículo, que en la Fábrica de Placencia, se produjeron durante el año de 1857, una cantidad de 216 unidades, lo que corrobora su afirmación de que los números de serie no pueden ser correlativos al año de fabricación, llevándose producidas en dicho año 1235 pistolas.

Año de 1857 número 373, llave
Año de 1857 número 373, caja




La llave de percusión con guardacebo en cajetín, muestra como digo el cuño de la Fábrica de Placencia, y aunque muy desgastado se puede apreciar la cifra real Y2 sobre la leyenda ARTILLERIA/, y una V coronada, lo que nos situaría nuestra llave como producida en la delegación de Eibar, inscripción que debiera aparecer como parte del cuño bajo Artillería, pero que debido al desgaste no es posible apreciarla.  En el extremo, bajo el cajetín otro cuño en el que leemos "Garro".

Esta llave corresponde al modelo 1846 con el citado cajetín de resorte para el guardacebo, y carente de cadeneta, con la particularidad antes mencionada, de la forma cilíndrica del eje de la nuez que fija el martillo percutor, precisando de una chaveta para su posicionado, novedad que también incorporaría posteriormente la llave modelo 1854 .



Fábrica de Artillería de Placencia

"Garro"


Por otro lado los distintos juegos de latón presentan el cuño de la Fábrica de Oviedo en lo que podría ser una recomposición propia de las necesidades de guerra.




Bajo el gancho del arzón se puede apreciar una inscripción grabada en la caja, que no podemos identificar.




Bibliografía
- Tratado de Artillería para el uso de la Academia de Caballeros Cadetes del Real Cuerpo de Artillería Tomo II 2ª edición corregida. Tomás de Morla. Segovia 1816
- Armamento Portátil Español 1764-1939. B. Barceló. Madrid 1976
- 3 siglos de Armamento Portátil en España. B. Barceló. Cala Millor 2002
- La Pistola de Caballería modelo 1852. Artículo J.L. Calvó 2008
- La Pistola de Marina modelo 1847. Artículo J.L. Calvó 2008
- Armamento en las 2 y 3 Guerras Carlistas. Artículo J.L. Calvó
- Armamento Español en la Guerra de Independencia. J.L. Calvó. Madrid 2008

jueves, 20 de febrero de 2020

Espada de Caballería "modelo" 1796 (Tipologías 1ª parte)

Antecedentes históricos:

Parafraseando a nuestro amigo y gran investigador  Calvó: "A vueltas con la espada de Caballería modelo 1796". 

En nuestro anterior artículo, en el cual intentábamos argumentar la plena existencia del citado modelo como armamento de munición durante el último tercio del siglo XVIII, basábamos nuestras convicciones en una serie de elementos ineludibles, principalmente el gran número de ejemplares supervivientes, muchos de ellos con marcas regimentales grabadas en sus cazoletas, así como cuños de munición junto a la cifra Real acuñados tanto en sus sus hojas, como en la cruz de gavilanes.

Por tanto vamos a intentar establecer una serie de patrones, que nos ayuden en primer lugar a diferenciar los distintos modelos conocidos, en base a su morfología, para ello vamos a empezar por la guarnición de cazoleta de "vela" o "barquilla" con que se conoce esta tipología de espada:

Podemos distinguir en base a los ejemplares conservados, varias facturas y hechuras en cuanto a la guarnición de vela de nuestro controvertido modelo que vamos a clasificar de la siguiente manera:

Modelo de Cazoleta 1 (1796-1)
Por un lado tenemos la que vamos a denominar modelo 1: protagonista del anterior artículo, cuya cazoleta de vela presenta una construcción muy robusta en sus formas, con reborde prominente tanto en la escotadura que forma el guardamanos como en la totalidad del borde de la misma. La citada cazoleta, muestra una mayor dimensión y profundidad en su parte anterior, asimetría posiblemente heredada de su antecesora el modelo 1728. En sus formas presenta un ligero apuntamiento que coincidiendo con la línea longitudinal de la pieza, rompe la curva descendente desde el aro guardamanos hasta el gavilán de parada.
La cruz que forman los gavilanes, bigotes y aro, está realizada con un fuerte grosor en sus formas, destinado sin duda a la defensa de la mano en las distintas suertes del combate, y muestra en la mayoría de las veces, muy poca curvatura de los mismos o en ocasiones ninguna.
La cazoleta se fija a la cruz de gavilanes mediante dos tornillos remachados sobre los bigotes, y otro remache que afianza el extremo de la vela a la mitad del aro guardamanos.
Son en estas  fuertes cazoletas donde hemos podido comprobar la existencia de lo que denominamos "marcas regimentales" o de pertenencia a un regimiento o escuadrón en concreto, grabadas en la parte posterior de las mismas.

Estas guarniciones las encontramos principalmente montadas en hojas datadas durante los últimos años del reinado de Carlos III, es decir desde la espada completa más antigua encontrada 1783, hasta 1787 aproximadamente en el ejemplar conservado en la Colección Wallace de Londres con la sigla A-695

Ejemplar de primer modelo, donde se aprecia el fuerte reborde tanto en la escotadura del aro como en los bordes de la cazoleta. Podemos apreciar el ligero apuntamiento hacia el pomo en la línea longitudinal de la espada. Gavilanes gruesos y fuerte ligeramente contracurvados. (Fechada 1783. C. III)
(Colección propia)



Ejemplar del primer modelo. También apreciamos el fuerte reborde que circunvala toda la cazoleta, siendo en este caso menos apuntado hacia el pomo. Fuerte cruz de gavilanes rectos o enderezados con la curiosidad de la carencia de bigotes, con lo que la guarnición se fija mediante el remache del aro guardamanos y la presión ejercida sobre el conjunto mediante el remache del pomo. (Sin marcas en la hoja)



Marcas denominadas "regimentales" en ambos casos podemos comprobar la similitud de la grafía 2E  1E y una numeración. Sabiendo que el arma de Caballería estaba compuesta por hasta cuatro Escuadrones a finales del siglo XVIII, divididos a su vez en Compañías.
 ¿Pudiera referirse a Primer y Segundo Escuadrones ?

El puño de madera entorchado a doble labor de espiguilla con hilo de cobre y sujeto mediante cuatro barretas longitudinales afianzadas por las virolas, es común en estas grandes espadas de caballería desde el modelo 1728, como herencia de modelos anteriores no reglamentados.
En cuanto al pomo, observamos formas esféricas en este primer modelo, en la mayoría de los casos con una incipiente perilla o con el citado apéndice completamente desarrollado.


Modelo de Cazoleta 2 (1796-2)
Los ejemplares que vamos a considerar modelo 2, respetan las formas del diseño original con las salvedades en cuanto a factura que vamos a intentar detallar:
La diferencia más importante que nos encontramos radica en la cruz de gavilanes de formas mucho más estilizadas y con sus extremos fuertemente contracurvados. En la mayoría de los ejemplares estudiados, podemos comprobar la presencia de marcas de munición troqueladas sobre la citada cruz a ambos lados del escusón.

Estas guarniciones las hemos visto principalmente en espadas con hojas datadas durante el reinado de Carlos IV, entre 1788 y 1808, y como ejemplar raro en el que ilustra la fotografía fechado en 1808 y con cifra real de Fernando VII.

(decimos raro ya que en dicha fecha, estaban ya aprobadas las espadas de Caballería de nuevo diseño, de cazoleta esférica al igual que los Dragones, con lo que una hoja provista de recazo no tenía mucho sentido de ser, salvo que estuviesen aún en servicio en algún determinado regimiento)


Ejemplar del segundo modelo, cazoleta más ligera con breve apuntado hacia el pomo, y gavilanes finos muy curvados. Pomo en forma de "jarrita"  (Fechada 1808 F. VII)
(Colección propia)



Cuño de Munición Real (R coronada)


Marca de Munición B

Cuño de Munición Real (R coronada)


Marca de Munición B

La guarnición aunque respetando el diseño original de cazoleta con vela, muestra una construcción mucho menos robusta que el modelo anterior, careciendo del marcado y prominente reborde de los extremos el cual ha sido sustituido por una línea grabada a modo de decoración,  pero conservando el ligero apuntamiento de la guarda hacia el pomo.
El puño se mantiene en sus formas originales con torzal de cobre y cuatro barretas, a diferencia del pomo que empieza a estilizarse y aplanarse adquiriendo una forma que Barceló describiría en su obra como de "jarrita".


Modelo de Cazoleta 1 de transición (1796-1.1)
Se trata del la cazoleta del modelo 1 de fuerte factura, a la que se le montan los gavilanes del modelo 2. Aparece en un ejemplar fechado en 1787

En este ejemplar fechado en 1787, podemos observar una cazoleta de fuerte factura con los
contrafuertes descritos, pero que monta una cruz de gavilanes más próxima al modelo 2 pero carente del
punzón que habitualmente encontramos en éstos últimos.
(colección propia)




Modelo de Cazoleta 3 (1796-3)
Al igual que el anterior, presenta una cruz de gavilanes finos y muy contracurvados, en muchos casos con la presencia de las citadas marcas de munición lo que denota la misma procedencia de dicho componente. La cazoleta es también fina sin los contrafuertes y rebordes que describimos en el primer modelo, carente de marcas y en la cual desaparece completamente el apuntado medio hacia el pomo. El puño sigue el diseño de los anteriores modelos, con un entorchado de cobre a una o dos labores y cuatro ballestillas de hierro, al igual que el pomo que adopta definitivamente la forma de "jarrita".

Estas guarniciones, las hemos encontrado en espadas montando hojas del periodo de Carlos III y Carlos IV, y como excedente de producción ya durante el siglo XIX con hojas pertenecientes a la Espada de Caballería modelo 1832, las conocidas como (X TOLEDO X), en lo que entendemos sería un mero souvenir, y en las que muchas de ellas muestran un puño de madera desnuda sin torzal, ballestillas ni virolas.

Ejemplar del tercer modelo. Gavilanes finos muy curvados, cazoleta ligera con desaparición total del apuntado en guarda. Pomo en forma de "jarrita" (Hoja sin marcas)
(Colección propia)



Ejemplar del tercer modelo. Gavilanes finos muy curvados, cazoleta ligera con desaparición total del apuntado en guarda. Pomo en forma de "jarrita" Reutilización de una hoja del modelo posterior de 1832 con la típica inscripción "X EN TOLEDO X", Obsérvese el puño carente de torzal ni virolas en lo que representa un producto semi ormamental
(colección propia)




En esta fotografía podemos apreciar perfectamente las diferencias entre las guarniciones de los tres modelos.


Una vez determinadas las diferencias morfológicas en cuanto a la guarnición de cazoleta de vela de nuestra espada modelo "1796", volvamos pues a la documentación existente y hasta la fecha encontrada.
Vamos a centrar nuestra investigación en tres textos estudiados con anterioridad.

Por un lado la Real Orden de 12 de julio de 1728 que describe con total exactitud el modelo del citado año. Descripción por otro lado refrendada tanto por el Marqués de Esquilache en su "Método para la fábrica de espadas en Toledo", fechado en 1761, como posteriormente por Tomás Morla, en su "Tratado de Artillería" ya en 1803, en el cual por primera vez se ilustra con todo detalle el modelo 1728 conocido como de "Boca de Caballo".

En la Real Orden de 12 de julio, podemos leer las características y diferencias en cuanto a la espada de Caballería y Dragones  se refiere:

"deben ser uniformes en todo a las de nueva fábrica, sin que ningún regimiento
ni compañía se separe de su forma, medida y peso, regulándose el de cada espada
montada en tres libras y seis onzas, y sin vaina dos y medio libras; su largo será
de cinco palmos que se reparten en: seis dedos la espiga, dividido uno para la cruz,
cuatro para el puño y uno para el pomo; tres dedos de recazo; y los cuatro palmos
y tres dedos restantes para la hoja. La guarnición debe de ser de dos conchas y de 
una pieza, y la cruz de otra. La hoja ha de ser vaciada, de tres mesas, y al
nacimiento de la guarnición muy poco más de dos dedos, y a tres dedos de la punta,
dedo y medio, disminuyendo su ancho proporcionalmente de una otra marca..."

"...los sables de Dragones serán del mismo modelo, peso y medida de los que al 
presente usan..."

En esta descripción ya podemos observar diferencias entre la espada usada por la Caballería y la usada por los Dragones, más si atendemos a Clonard, que refiere que en 1703 éstos últimos usan de sable curvo el cual se hace más curvo si cabe en 1743.

Posterior a la Real Orden de aprobación de 1728 y al texto de Esquilache de 1761, el coronel de Dragones García Ramírez de Arellano, publicaría en 1767 su "Instrucción metódica y elemental, para la táctica y manejo y disciplina de la Cavallería y Dragones", siendo a nuestro entender, un texto clave en el asunto que nos concierne, ya que su autor aboga por que tanto el cuerpo de Caballería como el de Dragones, debieran portar, armamentos, acordes a la funcionalidad de sus distintos cometidos y misiones.



Si nos fijamos en los dibujos con los que el coronel de Dragones ilustró su obra, podemos observar con gran detalle como tanto la Caballería, como los Dragones, portan una espada recta de guarnición de doble concha, en lo que a su entender debieran de ser las formas de la espada que ambas unidades montadas habían de usar.

"...El Sable o Espada del Dragon sería mucho mejor que fuese recto, para que tuviese toda la fuerza, ofensa y manejo que la espada..."

Obviamente en su experiencia como coronel del arma, abogaba por la arquitectura recta más idónea para el uso de los cuerpos montados. Si además tenemos en cuenta las directrices del Marqués de Esquilache recogidas en su "Método para la Fabricación de Espadas en Toledo" de 1761, podemos afirmar que las formas curvas del sable, fueron sustituidas por las rectas unificando de alguna manera su uso tanto en la Caballería como en los Dragones. 

Una vez adoptada la hoja recta para ambos cuerpos, Esquilache aún añadiría que la arquitectura de la espada de Caballería estuviese dotada de un sólo filo frente a la usada de dos, medida que García de Arellano, no compartía como así dejó constancia en su obra.

"La construcción de la hoja, ha de ser con los refuerzos, y elasticidad, que en 
todas sus partes le corresponde, de dos cortes, lo que la aligera, y si por desgracia 
se mella, tiene el remedio de bolverla los filos".




Ilustraciones de la obra de Ramírez García de Arellano 1767


Ilustraciones de la obra de Ramírez García de Arellano 1767

En la misma obra, Arellano incluso ilustra dos diseños propios de como habrían de ser las espadas de Caballería y Dragones.





Figura E Espada para Caballería / Arellano 1767


Figura S Sable Recto para Dragones / Arellano 1767

Una vez conocidos los diseños de Ramírez García de Arellano publicados en 1767, desconocemos a ciencia cierta si se llegaron a llevar a cabo legislándoles con la preceptiva Real Orden correspondiente, más allá de los ejemplares supervivientes que pudieran dar fe de ello. No obstante revisando los distintos Estados Gráficos Militares del periodo de Carlos III, encontramos el publicado en 1777 perteneciente a la colección Anne S.K. Brown, donde observamos un claro cambio en el armamento entre los Regimientos de Caballería y los de Dragones.

En dichas miniaturas, se ve perfectamente que ambos cuerpos montados, portan espadas distintas pero de hoja recta ambas. Se adivina una cazoleta, gavilanes y aro guardamano en las unidades de Caballería, y una guarnición de cesta con doble montante en el aro guardamanos y claro color amarillo en las unidades de Dragones.

Es decir: podríamos casi aseverar, que las recomendaciones hechas en 1767 por Arellano, habrían tenido respuesta en la dotación de ambos cuerpos, o al menos habían calado en el pensamiento de ciertos Oficiales superiores diez años después de publicadas.

"...El Sable o Espada del Dragon sería mucho mejor que fuese recto, para que tuviese toda la fuerza, ofensa y manejo que la espada..."
"...La guarnicion havia de ser de laton dorado, pues la experiencia me ha hecho ver ser de mas duracion y mucho mas facil mantenerla limpia, con un montante mas que los que tiene..."



Regimientos de Caballería Rey y Reyna, según el Estado Militar Gráfico de 1777 / Anne S.K. Brown Coll.


Regimientos de Dragones Almansa y Pavía, según el Estado Militar Gráfico de 1777 / Anne S.K. Brown Coll.



Este cambio en la forma de la guarda y arquitectura de las espadas de Caballería y Dragones que podemos apreciar en el Estado Militar Gráfico de 1777, no existía cuando Arellano publica su "Instrucción Metódica" en 1767, y así lo comprobamos en el estado Militar Gráfico del mismo año, donde vemos que los Dragones estaban dotados de sables curvos tal como citaba Clonard.


Regimientos de Caballería Príncipe e Infante según el Estado Militar Gráfico de 1767 / Anne S.K. Brown Coll.


Regimientos de Dragones Almansa y Pavía según el Estado Militar Gráfico de 1767 / Anne S.K. Brown Coll.

 Hasta aquí vamos a establecer las siguientes premisas.


- La Caballería Española usa de espada recta reglamentada desde 1728.
- Los Dragones usan sable curvo hasta 1767  * cita de Clonard * EMG 1767
- En 1761 Esquilache indica que las espadas tanto de de Caballería como de Dragones  han de ser rectas. 
- En 1767 García de Arellano indica que las espadas de Caballería y Dragones sean rectas publicando sus diseños.
- A partir de los EMG desde 1777 se ven espadas rectas en ambos cuerpos montados.






Bibliografia:

- Armamento Portátil Español 1764-1939. B. Barceló. Madrid
- Tres Siglos de Armamento Español. B.Barceló. Cala Millor. 2002
- Armamento Español en la Guerra de la Independencia. J.L. Calvó Madrid 2008
- Método para la Fabricación de espadas... Marqués de Esquilache. Aranjuez. 1761
- Tratado de Artillería para uso de la Academia de caballeros Cadetes del Real Cuerpo de Artillería. Tomo II. Tomás de Morla. 2ª Edición corregida. Segovia 1816
Láminas pertenecientes al Tratado de Artillería que se enseña en el Real Colegio Militar de Segovia. tomo IV. Tomás de Morla, 1803
- Instrucción metódica y elemental para la táctica manejo y disciplina de la Caballería y Dragones García Ramirez de Arellano. 1767
- Fichas catalográficas Museo del Ejército de Madrid. A. Bernalte Sánchez. 2002.
- Sables y espadas de montar de Dragones. J.L. Calvo. Artículos. 2006
- Espada de montar con guarnición de barquilla con vela II. J.L.Calvó artículos.2006
- Armas Blancas Reglamentarias en la Fundación de la Real Fábrica de Toledo, los modelos de 1761. Juan José Pérez Rodríguez. Revista de Historia Militar. 2007
- Cataluña, Armería de los Borbones / R. Martí / 2004
- Spanish Military Weapons in Colonial America 1700-1821 / Brinckerhoff/Chamberlain/1972
- Los Ejércitos del Rey / Juan José Torres / Enrique Gregory / Website


lunes, 28 de octubre de 2019

Sable para Oficial de Caballería Proyecto Robert c. 1895

Antecedentes Históricos

El conocido como Sable modelo 1895 para Tropa de Institutos Montados, procedente del proyecto de sable nº 3 presentado por la fábrica de Toledo, y cuyo diseño se lo debemos al oficial artillero d. José Robert Bordés, como así desvela el profesor Navarro en su magnífico tratado sobre la espada Puerto Seguro, fue aprobado por Real Orden de 8 de julio de 1895, en lo que sería un intento de unificar en un único modelo, el sable usado por las tropas montadas de todas las armas y cuerpos.
Arma denostada en casi todas las unidades y cuerpos debido a su livianez frente a sus antecesores de más recia construcción, tuvo sin embargo indiscutible presencia en muchos de los campos de batalla de África y Ultramar. 
Durante éste periodo de pruebas, usos y aprobaciones, hubo un Capitán artillero cuyo discreto trabajo técnico en la Fábrica de Armas de Toledo, vio la luz en el diseño del sable para Oficial de la Administración Militar modelo 1905 conocido como sable "Robert" aprobado por R.O. de 23 de septiembre de 1905. 
Entre las fechas de 1895 y 1905 el citado artillero recibió diversas recompensas y condecoraciones por su buen hacer en los diseños que llevan su nombre, como así lo atestiguan los distintos modelos creados y sin duda sufragados por él mismo.

Varios son los ejemplares que han perdurado hasta nuestros días a modo de proyecto, sables que nunca verían la luz como armamento de munición, pero que sin duda existieron, y cuya fabricación se la debemos en parte a la industria privada usando a veces de hojas de modelos vigentes o anteriores como es el caso que nos ocupa.  Estos denominados "Proyectos" son sin duda una rareza, y dan fe en primera persona, de la inquietud de nuestros oficiales armeros, siempre en la búsqueda de mejorar los armamentos de munición existentes.

El coronel d. José Robert Bordés es la prueba de ello, ya que su discreto trabajo ha llegado hasta nuestros días en la forma de bellos ejemplares producto de su ingenio y pluma.

Sable proyecto Robert para oficial de Caballería o Plazas Montadas



Detalle de la factura del puño realizado en Ébano, así como el pomo de plata dotado de hombros para el
ajuste de la cola del aro guardamano.


El ejemplar que ilustramos:

Basado en los diseños al uso de la época, nos encontramos con un sable de guarnición de cazoleta cerrada en la línea de los viejos "prusianos" de los que ya escribimos en profusión en artículos anteriores. Realizada íntegramente en acero, forma una cesta casi circular desprovista de galluelo, y que se prolonga hasta formar el aro guardamanos.
En el anverso de la cazoleta, al arranque de la hoja, nuestra cazoleta, está provista de un refuerzo a modo de adorno geométrico, ya visto en otros diseños del mismo autor.
La fabricación por parte de la industria privada del armamento militar, en forma de subcontratas o particulares, queda de manifiesto con la presencia de un cuño de fabricante sobre el exterior del aro guardamanos, en el cual podemos leer "P. SANCHEZ", sin que hasta el momento tengamos mayores datos sobre la autoría del mismo.

El puño es de una pieza a diferencia de sus coetáneos, los cuales habían adoptado el sistema de cachas sobre una espiga enteriza con la hoja, lo cual faculta el montaje de hojas de factura anterior, como así veremos a continuación. Volviendo al puño, nos encontramos con una única pieza de ébano provista de amplios gallones, que forman un plano cuadrillado en su parte superior, por otro lado característica ya vista en otros proyectos de la misma época. Dicho puño remata en la cazoleta apoyado en una ancha virola de metal blanco reproduciendo el trabajo de gallones antes descrito, y por el otro lado, en un recio pomo de monterilla simple y ligero sombrerete plano, todo ello realizado en plata, sobre el cual se ajusta mediante una tuerca plana el extremo de la espiga de la hoja.
Cabe destacar la fina factura del pomo, dotado de unos hombros sobre los que ajusta la cola del guardamanos, elemento perfectamente prescindible con el simple hecho de alargar y cajear dicha cola, pero que sin embargo denotan como digo, el sobrio y fino trabajo de diseño.


Detalle del plano superior cuadrillado del puño, monterilla simple y virola.


Detalle del adorno de refuerzo en la cazoleta al arranque de la hoja

Punzón sobre el aro guardamano
(P. SANCHEZ)

Nuestro sable, monta una hoja de factura anterior, realizada en la Fábrica de Artillería de Toledo en el año de 1873, como así lo atestigua la inscripción existente sobre uno de sus planos.
La arquitectura curva de la misma, presenta lomos redondos al exterior en su primer tercio, y al interior en su primer octavo de hoja, que luego forma doble filo a dos mesas desde su mitad hasta la punta, en un diseño tan original como poco habitual en los sables reglamentarios.
Carece de vaina conservada, habiendo sido ésta muy presumiblemente metálica y provista de abrazaderas y anillas

Inscripción sobre el plano de la hoja "Fca DE TOLEDO 1873"


Sable para Oficial de Caballería o Institutos montados proyecto "Robert" c. 1895  


Longitud total: 1030 mm.
Longitud de hoja: 870 mm.
Ancho de hoja: 28 mm.


Otros ejemplares de Proyecto Robert

Recientemente al habla con mi buen amigo el profesor d. Vicente Navarro Serra, me mostraba algún que otro ejemplar de su propia colección personal, haciendo hincapié en uno de ellos, cuya  similar sino idéntica factura, lo sitúan en el mismo marco cronológico que el protagonista del presente artículo.


En este caso la diferencia la podemos observar en el cuadrillado del puño, frente a los gallones del ejemplar anterior. Desconocemos el material del que está realizado el pomo aunque lo presuponemos de acero, y podemos observar la ausencia de los hombros citados en la descripición anterior, y que sirven de ajuste a la cola del aro guardamanos.
Sobre el aro, observamos también la presencia del cuño o punzón del autor anteriormente citado, P. SANCHEZ lo que nos da fe de su misma autoría. D. Vicente, nos ilustra sobre la existencia de un maestro grabador  de nombre Francisco Sánchez, en la Fabrica de Toledo, por los años de 1870-80. ¿Pudiera tratarse de un pariente próximo de nuestro P. Sánchez?

Detalle del punzón del mismo autor

La hoja usada en este ejemplar, muestra la misma arquitectura de doble filo con lomos redondos anteriormente descrita, en este caso fechada en 1881. También podemos observar el tipo de vaina usada de construcción metálica y doble abrazadera con anillas, como presumíamos al escribir el artículo.




Bibliografia:
-Armamento Portátil Español 1764-1939. B.Barceló Madrid 1976
-3 Siglos de Armamento Portátil en España. B. Barceló. Cala Millor 2002
-Los sables para institutos montados, institutos a pie y los sables Robert. J.L. Calvó Artículos. 2005
-Catálogo de la Exposición "Los Sables del Museo del Ejército" A. Bernalte / J.A González. Ministerio de Defensa. 2005
-Espada Sable Puerto Seguro La histórica verdad. V. Navarro Serra. Sabadell 2008