jueves, 15 de febrero de 2024

Sables para Oficiales de Infantería de Marina y Estado Mayor de Artillería de la Armada, md 1857

 Antecedentes Históricos

Por Real Decreto de 6 de mayo de 1857, se separan -una vez más- los Cuerpos de Infantería de Marina y Artillería de la Armada, (1) organizándose el primero en cinco batallones, siendo la uniformidad de sus jefes y oficiales regulada por Real Orden de 29 de agosto del mismo año.

En cuanto al armamento de estos últimos, se cita de la siguiente manera la descripción del sable:

"Sable.- de taza, con dos anclas y corona cinceladas en ella; puño forrado de zapa, con cimera, que remate en cabeza de león; hoja algo curva; vaina de cuero charolado de negro, con abrazaderas y contera, que así como la guarnición del puño, serán de metal dorado; este con cinturón y tirantes charolados de negro y chapa de metal dorado, para abrocharlo, con dos anclas cruzadas y corona cinceladas en ella; gancho también dorado en los extremos de los tirante".

Nos encontramos ante la primera descripción que se hizo del sable que se empezó a utilizar en 1857 por los jefes y oficiales de los anteriormente citados batallones, y cuyo diseño aparece escasamente ilustrado, tanto en láminas de uniformidad del momento como en fotografías de época.

Esta descripción aún similar al modelo 1844-57 para jefes y oficiales del Cuerpo General de la Armada, difería básicamente en la guarnición, siendo ésta de cazoleta cerrada, - denominada "de taza" en el texto original, y con decoración vegetal calada sobre una gran venera, a diferencia del diseño del modelo 1844-57 el cual como sabemos estaba dotado en la mayoría de sus ejemplares de contra-guarda abatible a charnela.

Detalle de la guarnición de "taza" cerrada, así como de la monterilla y cimera 
en cabeza de animal marino mitológico, Delfín para unos, Tritón para otros.
(Fotografía: Antigüedades Sala)

El conjunto del puño también resulta diferente, siendo el de nuestro sable forrado en zapa de color negro, detalle que no aparecía en el Real Decreto de 6 de mayo de 1857, pero se constataba por Real Orden de 4 de diciembre del mismo año como veremos a continuación. La siguiente gran diferencia la encontramos en el diseño de la monterilla, en la cual se eligió la cimera de un animal marino mitológico, delfín para unos, tritón incluso dragón para otros, en contraposición al texto original de la R.O de 4 de diciembre donde se establecía el diseño definitivo y seguía figurando "remate en cabeza de león".

"De Conformidad con lo propuesto por el Director de Artillería e Infantería de Marina, la Reina (q.D.g.), se ha dignado resolver que el sable que deban usar los Jefes y Oficiales del Cuerpo de Infantería de Marina, de que trata el Reglamento de uniformes aprobado por S.M. en 29 de agosto último, sea de taza, con dos anclas cruzadas y corona cinceladas en ella; puño forrado de zapa negra con cimera que remate en cabeza de león, hoja algo curva, vaina de cuero charolada de negro, con abrazaderas y contera, que así como la guarnición del puño, serán de metal dorado; este sable ira pendiente, con el uniforme de diario, de un cinturón y tirantes de charol negro; abrochándose con una chapa de metal dorado, la cual tendrá sobrepuestas dos anclas cruzadas y corona de plata; los ganchos de los tirantes serán también de metal dorado". (R.O 4 diciembre 1857)

Descripción ésta que coincide con la que figura en el Estado General de la Armada del año 1858 y siguientes hasta 1869, en que la adopción de la espada sustituyó el uso del sable.

Como en su día reflejé en el Catálogo de Armas Blancas del Museo Naval de Madrid en el capítulo "Breve Reseña desde las Ordenanzas desde 1717", en cuantas descripciones hemos consultado siempre se hace mención a la cimera en forma de cabeza de león, nunca hemos encontrado hasta el momento descripción alguna que haga referencia al ser marino mitológico de nuestro sable protagonista.

Existe una litografía de figurines de uniformidad conservada en los archivos del Museo Naval de Madrid (colecciones sin siglar), donde hemos podido apreciar el diseño del sable, mostrando sin lugar a dudas la guarnición "de taza" cerrada, decorada con la venera y los motivos vegetales calados, -posiblemente algún tipo de alga o planta marina- y sobre todo la cimera que representa la cabeza de un animal, que lejos de parecerse a un león se asemeja mucho al delfín-tritón mencionado. (No hay más que comparar otras litografías contemporáneas referentes a la uniformidad del Cuerpo General de la Armada para apreciar la diferencia de diseño en sus sables).


Litografía en la que podemos observar el diseño del Sable modelo 1857 para oficiales
de Infantería de Marina, así como su forma de portarse. Destaca el puño de zapa negro así
como la guarda de "taza" con la venera y decoración vegetal y por supuesto la cimera de cabeza
 de tritón. Este sería el mismo diseño para el sable de oficiales de Estado Mayor de Artillería de la Armada 
con el cambio como es lógico de las armas de su escudo. (Archivos M.N.M.)

De igual manera en el "Álbum con las tablas de fabricación de todos los modelos de Armas Blancas" publicado por la Fábrica de Artillería de Toledo en 1867, aparece representado el modelo con la denominación "Modelo de sable para oficial de E.M. de artillería de marina" sable por otro lado idéntico al de Infantería de Marina como veremos a continuación.


Sable para oficial de E.M. de artillería de Marina
Según el Album con las tablas de fabricación de todas las Armas Blancas
Toledo 1867


El Real Decreto de 6 de mayo de 1857 que mencionamos al iniciar el presente artículo, y por el cual se separaban los Cuerpos de Infantería de Marina, de la Artillería de la Armada, suprimía a su vez las Brigadas de ésta última, creándose un nuevo cuerpo de jefes y oficiales, que pasaría a llamarse "Estado Mayor de Artillería de la Armada".

Una vez más y volviendo a la Real Orden de Diciembre de 1857 establecía de igual modo el diseño del sable que habrían de usar los jefes y oficiales del nuevo cuerpo de artillería.

"El sable que deben usar los Jefes y Oficiales del Estado Mayor de Artillería de la Armada, con el traje de diario de que trata el Reglamento de uniformes, aprobado por S.M. en 8 de octubre último, sea de taza con dos cañones cruzados, un ancla y corona cinceladas en ella; puño forrado de zapa negra, con cimera que remata en cabeza de león; hoja algo curva; vaina de cuero, charolada de negro, con abrazaderas y contera, que así como la guarnición del puño, serán de metal dorado; este sable irá pendiente de un cinturón y tirantes de charol negro; abrochándose con una chapa de metal dorado, la cual tendrá sobrepuestos dos cañones cruzados, con ancla y corona de plata; los ganchos de los tirantes serán también de metal dorado". (R.O 4 diciembre 1857)

Como podemos ver esta Real Orden de 4 de diciembre describía con total exactitud, tanto el diseño del Sable que habrían de usar los jefes y oficiales del los Batallones del Cuerpo de Infantería de Marina, como el de los de Estado Mayor de Artillería de la Armada, dándose el caso de ser idénticos con la salvedad de los emblemas propios del arma, dos anclas cruzadas para la Infantería de Marina, y dos cañones cruzados sobre un ancla para la Artillería de la Armada, en ambos casos timbrados de corona real. De igual modo ambas descripciones hacen mención a la cimera en forma de cabeza de león, felino inexistente en la práctica reconvertido en nuestro famoso delfín-tritón.

La siguientes citas que conocemos en referencia a este modelo de sable las encontramos en época moderna, en los trabajos de los coroneles d. Juan Sopena Garreta "Historia del Armamento Español" Tomo V, y d. Bernardo Barceló Rubí "Armamento Portátil Español 1764-1939" respectivamente, y en ambos casos con la descripción de "Sable para oficial de E.M. de Artillería de la Armada", desapareciendo por el momento su homólogo para los oficiales de Infantería de Marina, lo que unido a los pocos ejemplares conservados dio como fruto el momentáneo "despiste" por parte de los investigadores y estudiosos de la realidad de ambos modelos, idénticos pero distintos.

Este error, va a ser el causante de que en muchas ilustraciones de figurines de uniformidad, se represente el sable usado por los oficiales de Infantería de Marina con mayor similitud al modelo 1844/57 del Cuerpo General de la Armada, es decir con empuñadura blanca como se citaba en el R.D de mayo de 1857, eso sin descartar la posibilidad de que muchos de los jefes y oficiales de los citados batallones optasen por el uso del modelo anterior de mayor y conocido abolengo.

Esta ilustración aparecida en el Boletín de Infantería de Marina (BIM) 
de enero de 2023, muestra un capitán del Cuerpo posando junto con un
sable cuyo diseño es más propio del modelo 1844/57 del CGA.

La edición en 2002 del trabajo póstumo del coronel Barceló "3 siglos de Armamento Portátil en España", donde hace mención al uso también por parte de algunos oficiales de Infantería de Marina, del hasta entonces catalogado como sable para oficial de E.M. de Artillería de la Armada,  junto con la existencia de unas fotografías de un archivo familiar donde se aprecia perfectamente el sable en cuestión portado por un comandante del citado Cuerpo, me llevaron al estudio y conclusiones que se reflejan en el apartado "Breve Reseña desde las Ordenanzas desde 1717" del Catálogo de Armas Blancas del Museo Naval de Madrid publicado por el Ministerio de Defensa en 2006.


d. Félix Angosto Lapizburú, Cte de Infantería de Marina
(Fotografía Cortesía de dña. Elvira de Santiago Cascales) (2)

Detalle de la guarnición de "taza" calada formada por una venera y
decoración vegetal entrelazada. El emblema del arma de Infantería de Marina
timbrado de corona real destaca en metal blanco. (fotografía: d. Vicente Navarro)


En el caso del Cuerpo de Estado Mayor de Artillería de la Armada, el emblema es un ancla sobre 
dos cañones cruzados, también timbrado por corona real (Fotografía: Antigüedades Sala)


La hoja usada en ambos modelos, es la clásica que monta el modelo 1844/57 del Cuerpo General de la Armada, de ligera curvatura con lomo redondo al interior que forma nervadura central en la pala, y filo corrido al exterior que se hace doble en la punta formando lengua de carpa.

En su mitad fuerte suele estar grabada al aguafuerte con distintos motivos vegetales y alegóricos junto con los emblemas del cuerpo y escudo de España. En letras capitales la leyenda "Marina Española" por un plano, y "Art. Fab de Toledo" junto a la data de fabricación por el otro.

Detalle de la Inscripción existente en las hojas españolas destinadas a los cuerpos de mar.
Como señala d. Vicente Navarro, la caligrafía se inclina a la izquierda como sometida a un fuerte 
levante. (Fotografía: D. V. Navarro)


La vaina  como cita la descripción de la Real Orden, es de cuero negro charolado con los juegos en latón dorado, idéntica en los dos sables así como en el del CGA.



Longitud Total: 870 mm
Longitud Hoja: 740 mm
Anchura de la Hoja: 27 mm
Peso: 560 gr



En esta fotografía se puede apreciar la armonía y belleza de este modelo
 (Fotografía: d. Vicente Navarro)



Conclusiones:

El diseño de nuestro sable no podía estar más cuidado y acertado, y aunque desconocemos el responsable del mismo, es nuestra opinión que las "libertades" tomadas a la hora de diseñar la guarnición con la famosa cimera mitológica, en contra de las disposiciones oficiales reflejadas en las consecutivas Reales Órdenes, le aporta un cierto encanto sin olvidar la belleza del resultado final.

La Armada Española adoptó la cabeza de león como simbología de fuerza, poder y constancia, pero sin olvidar que el diseño de su sable 1844/57 del Cuerpo General, es básicamente una copia de un modelo inglés de años anteriores como hicieran la mayoría de las Armadas Europeas. Es por ello que la elección del diseño de cimera en cabeza de delfín o tritón junto con la guarnición cerrada rompía de forma contundente las modas imperantes en el momento. 

No quiere decir ello que no existiesen diseños elaborados con ricas alegorías marinas y mitológicas como bien nos ilustra d. Vicente Navarro en su "Delfines y Armas Blancas Antiguas", pero a mi entender la sobriedad y belleza que alcanza el diseño de nuestros modelos del año 1857 para oficiales de Infantería de Marina y Estado Mayor de Artillería de la Armada, es difícilmente alcanzable. Lástima que su uso tuviese una efímera duración al ser sustituido por otros modelos, lo que ha convertido a los ejemplares conservados en piezas escasas y muy buscadas.



Agradecimientos:

Queremos mostrar nuestro agradecimiento a nuestros amigos d. Vicente Navarro y d. Lluc Sala, por cedernos las fotografías de los sables de sus colecciones para ilustrar este artículo.

De igual  manera agradecer a dña. Elvira de Santiago la cesión de la fotografía de su Tatarabuelo d. Félix Angosto Lapizburú,  para mejor  ilustrar el presente artículo.


Bibliografia:
-Armamento Portátil Español 1764-1939. B. Barceló Madrid 1976
-3 Siglos de Armamento Portátil en España. B. Barceló. Cala Millor 2002
-Historia del Armamento Español / Sopena Garreta/ Barcelona 1979
lbum con las tablas de fabricación de todas las Armas Blancas/ Toledo 1867
-Catálogo de Armas Blancas del Museo Naval de Madrid. M.J Melero/Adolfo Bernalte Madrid 2006
-Breve reseña de las ordenanzas desde 1717 en cuanto al armamento usado por los distinto cuerpos de la Armada Española. Adolfo Bernalte Sánchez. Madrid 2006
-Delfines y Armas Blancas Antiguas. /Artículos d. Vicente Navarro/
-Boletín Infantería de Marina / Ministerio de Defensa / 2023


(1) En 1827 y por Real Orden de 7 de enero, desaparece el Cuerpo de Infantería de Marina fundado en 1717 y siendo el más antiguo del mundo. Dicho cuerpo, será absorbido por la Artillería de Marina, pasando a denominarse "Brigada Real de Artillería de Marina" o símplemente "Brigada Real de Marina", y finalmente por Real Orden de 12 de febrero de 1833 "Real Cuerpo de Artillería de Marina". Todas estas disposiciones, suscitaron un sinfín de cambios para finalmente y por nueva Real Decreto de 22 de marzo de 1848, el Cuerpo de Artillería pasaba a dividirse en dos ramas: La Artillería y la Infantería, hasta el año de 1857 en que volvían a separarse.


(2) La fotografía del Cte de Infantería de Marina d. Félix Angosto Lapizburú, perteneciente al Archivo Familiar de la Ilma sra. dña. Pilar Cascales Angosto y en la actualidad a su hija dña. Elvira de Santiago Cascales, fue sustraída durante la exposición que se celebró en el Cuartel del Conde Duque con motivo de las conmemoraciones del Desastre del 98. Desde entonces ha sido publicada en múltiples textos y trabajos, algunos de ellos, indicando la pertenencia mediante siglas. Por ello si alguien tuviese conocimiento de su paradero y existiendo hoy día tecnología para realizar una buena copia, les agradeceríamos mucho su devolución.

sábado, 10 de febrero de 2024

Sable de Oficial de Caballería, c.1820

 Antecedentes Históricos

Durante el periodo denominado Trienio Liberal que se inicia en enero de 1820, en parte consecuencia de la sublevación del teniente coronel d. Rafael del Riego, y que puso fin al Sexenio Absolutista, fueron muchos los oficiales que se proporcionaban su propio armamento costeado de su bolsillo, muchas veces añadiendo diseños personales o a la moda de las grandes potencias europeas, sobre las hojas de fabricación nacional.

A mi entender, el caso que nos ocupa es un claro ejemplo de esta costumbre, por otro lado genérica en casi todos los marcos históricos.

Cuando llegó a mis manos por el año 2015, lo primero que me llamó la atención, fue la cuidada factura hasta el extremo, de una sobria guarnición de hierro, en la cual destacaba sobremanera el trazado simétrico de su monterilla. No es un sable común ni al uso, -me dije. al no reconocer ninguno de los modelos reglamentarios a que hacía mención la data de la hoja.

Sable a  Capricho para Oficial de Caballería (c.1820) fotografía: V. Navarro



La fecha de 1820 a cualquier estudioso le rememora los hechos acontecidos con el Pronunciamiento de Riego, a partir del cual el hasta entonces monarca absoluto Fernando VII, era "convencido" para jurar y acatar la Constitución de 1812, dando fin a los seis años de absolutismo. 

Esa fecha grabada con cuidada caligrafía capital en uno de los planos de la hoja, me chocaba en parte con la leyenda de Real Fábrica de Toledo, pues tal y como señala Calvó en sus magníficos artículos a partir de dicho año, la fábrica empezaría a punzonar como Nacional, obviando por el momento el término de Real.

Esta curiosidad que no ha de escaparse a ningún estudioso, unido a la extraña y armoniosa guarnición, estimularon mi inquietud ante la adquisición de esa nueva pieza que todo coleccionista ansía para su colección.

¿ Se usó una hoja ya marcada como "Real Fábrica de Toledo" a pesar de las nuevas tendencias liberales ?

¿ Se marco exprofeso por algún artesano nostálgico del antiguo régimen ? por que haberlos los habría.

De una u otra manera no cabe duda de que nuestro sable se trataba de un encargo a capricho, siguiendo muy posiblemente la moda francesa del momento, para un oficial pudiente.

Con el tiempo y tras tomar los apuntes necesarios en la libreta de "curiosidades", el destino me llevó a deshacerme del mismo, en aras sin duda de capitalizarme para una nueva adquisición que despertase nuevamente nuestros instintos coleccionistas, e igual que vino se fue, y cual fue mi sorpresa años más tarde que leyendo los artículos de mi querido amigo d. Vicente Navarro, me encuentro nuevamente con él, pues al parecer Vicente a su vez llevado por la misma curiosidad que yo lo había adquirido a un tercero en discordia.


Apuntes que tomé sobre el sable en cuestión en espera de
completar las investigaciones pertinentes


Que alegría... aquel sable que pasó por mis manos con más pena que gloria y del cual sinceramente me arrepentí a posteriori deshacerme, estaba en la colección de un buen amigo y gran experto el cual plasmaba en un gran artículo las mismas inquietudes que a mi me asaltaron en su día...


El ejemplar que ilustramos:

Tal como hemos podido ir comprobando, se trata de un gran sable de Caballería, en nuestra opinión de clara influencia francesa, y realizado a capricho para un oficial del arma.

Esta dotado de una imponente guarnición de hierro que destaca sobre los modelos reglamentarios españoles del momento, realizados prácticamente en su totalidad en bronce. Dicha guarnición consta de un fuerte aro guardamanos cuya continuación remata en un galluelo simple de forma circular. La misma está dotado de dos amplias orejetas que actúan de guiavainas. En la guarda y partiendo del entronque del aro guardamanos, dos gavilanes o ramas que rematan en sendas volutas a ambos lados de las citadas orejetas.


El puño de ébano con torzal simple se afianza en un pomo en forma de sombrerete plano, que forma monterilla corrida hasta la virola, siendo ésta la pieza más notable de la guarnición al estar provista de cinco profundos canales paralelos que recorren su lomo de forma longitudinal.


Detalle de la decoración simétrica en forma de canales longitudinales
 sobre el lomo de la monterilla. Fotografía: V. Navarro


Otro detalle de la fuerte guarnición de hierro y los remates en volutas de ambos gavilanes
Fotografía: V. Navarro

La hoja de nuestro sable, de arquitectura curva como correspondería a la Caballería Ligera del momento, está provista de lomo redondo al interior y filo corrido al exterior que se hace doble en la punta y ligeros vaceos en ambos planos en los tercios fuerte y medio.

Sobre dichos vaceos podemos leer la leyenda de fabricación y data que ya comentamos anteriormente.


" * R(ea)L FA(brica)  DE T(oledo)* " fotografía (V. Navarro)

" * AÑO DE 1820* " fotografía (V. Navarro)

El sable llegó a nuestras manos sin su vaina original, la cual podemos presumir metálica cuyo brocal alojase las dos orejetas del guiavainas, y por su época muy posiblemente provista de dos abrazaderas con anillas. Un fuerte batiente remataría el conjunto.


Conclusiones:

Se trata pue de un bello ejemplar nada corriente, que debido a su cuidada factura y estado de conservación unidos a lo trascendental del marco histórico en que fue fabricado, merecía como poco un pequeño apunte en este trabajo.

Album de la Caballería Española (Conde de Clonard)


Proclamación de la Constitución en Madrid», de Godefroy Engelmann. 1820. Litografía sobre papel. Inv. 2125



Quiero una vez más agradecer a mi buen amigo d. Vicente Navarro, el permitirme usar de las fotografía de su artículo para poder ilustrar éste el mío.



Bibliografía:

Un Sable Fernandino de Caballería (adquisición personal de un oficial) Artículos Recuerdos con Historia. / Vicente Navarro / 2016.

- Armamento Reglamentario Español 1764-1939 / B. Barceló Rubí / Madrid 1976

- 3 siglos Armamento Portátil en España ( B. Barceló Rubí / Cala Millor 2002


miércoles, 20 de diciembre de 2023

Felicitación Navideña 2024

 



Vicente Navarro Serra




Cuartel General de La Armada


Capítulo de Nobles Caballeros y Damas de la Reina Isabel la Católica 
y Academia de la Hispanidad


Augusto Ferrer Dalmau



Antigüedades Sala


GRUEMA Base Aérea de Matacán Salamanca



Sala Histórica de la Guardia Real


Ala 12 (Base Aérea de Torrejón)


Rojrod_Militaria


viernes, 15 de diciembre de 2023

"El Sable desde la Antigüedad hasta el Renacimiento"

 El Sable desde la Antigüedad hasta el Renacimiento

(Publicado en el catálogo de la Exposición "Sables del Museo del Ejército" en 2005)

"Dentro del amplio abanico que, en cuanto a tipologías morfo-estilísticas encontramos en la gran familia de las armas blancas, en la cual la espada representa el papel protagonista,  el siguiente papel en cuanto a importancia se refiere, se lo debemos adjudicar sin duda alguna al sable.

Dicho vocablo, nos induce de forma automática, a visualizarlo como armamento indiscutible del arma  de Caballería o de la Marina, enclavándole en un marco cronológico, que aunque antiguo desde nuestra perspectiva actual, no hace justicia en absoluto a sus verdaderos orígenes ni historia. Dicha historia que se iniciará como una subcategoría de la espada, arma blanca por excelencia, correrá de forma paralela al desarrollo de la misma durante un breve periodo de tiempo, para posteriormente escindirse, formando una de las más importante familias de armas blancas existentes, tomando incluso el relevo, ya en tiempos modernos, a su gran predecesora en el armamento portátil del soldado.

El concepto del Sable, vamos a sintetizarlo como un arma blanca, cuya hoja presenta una arquitectura curva, frente a la hoja recta de la espada. En dicha arquitectura curva, predomina la existencia de un único filo al exterior de la misma lo que facilita la penetración y trayectoria del corte, siendo por tanto un arma diseñada exclusivamente para tal fin.  Este concepto aún sentando las bases en cuanto a su diseño se refiere, presenta algunas excepciones de las que hablaremos posteriormente.

 El origen del sable como el arma que conocemos, tema ampliamente discutido por los expertos, y tradicionalmente situado en el marco oriental de tradición islámica, debemos buscarlo en los pueblos de la Europa balcánica como los Magiares (1) una tribu nómada procedente del Alto Volga y que controlaba buena parte de los territorios de la actual Hungría durante los inicios de la Alta Edad Media. Aunque, no obstante para ser coherentes con la descripción dada, debemos retroceder varios siglos en busca de las primeras armas usadas por los pueblos primitivos, que se ciñeran a los preceptos de hoja curvada provista de un solo filo.

Sin duda, el descubrimiento de los metales, así como su forma de trabajarlos, supuso un gran avance en la incipiente industria armamentística, al sustituir de forma fehaciente el material lítico, hasta entonces dominante en la fabricación de armas y herramientas. El metal proporcionaba no solo un elemento más resistente en dicha fabricación, sino que ofrecía aparte la posibilidad de reutilizar las piezas rotas o deterioradas, circunstancia esta prácticamente imposible en las formas anteriores. El inicio de esta importante etapa, surgirá con la obtención del cobre a partir del mineral, fabricándose distintos utensilios con él, pero debido a su falta de dureza en estado puro, pronto hubo que implementar diversas formas de endurecimiento, originalmente mediante la técnica de batido del material.

No cabe duda que el desarrollo del horno metalúrgico, posiblemente a partir de un horno de cerámica, supuso el segundo gran avance en la producción de armas y utensilios, proporcionando la posibilidad de utilizar distintos aditamentos que como el arsénico o el estaño, una vez añadidos al cobre, producían una mayor resistencia en el conjunto final, además de permitir nuevos diseños morfológicos, que mediante las técnicas de batido anteriores, eran imposibles de obtener.

Este nuevo material conseguido, significará un gran avance en esa incipiente industria, dando lugar a una de las primeras y muy importantes etapas de fabricación de armas en metal de la antigüedad, la denominada Edad del Bronce. Durante este importante periodo cronológico, van a surgir infinidad de formas y diseños en cuanto al armamento se refiere, en función de los logros alcanzados en materia de fundición y nuevas aleaciones. La mayor parte de estos diseños, representan arquitecturas de hoja recta y doble filo corrido, con lo que no vamos a detenernos mucho más en su descripción.

Una de las primeras muestras documentadas en cuanto a un arma de hoja curva fabricada en cobre, es posiblemente el conocido como Kopis (2), arma dotada de un filo en forma de hoz, con la cual se armaban los egipcios en la antigüedad, y que se halla profusamente representada en relieves y pinturas.

Como ya indicábamos anteriormente, la relativa escasa dureza que presentaba el cobre en su estado puro, provocó el desarrollo de nuevas tecnologías en materia de fundición, que condicionaron el armamento de los ejércitos de la antigüedad, dándose el paso definitivo con el descubrimiento del hierro.

El descubrimiento del hierro, supone el inicio de la segunda gran edad en la fabricación del armamento portátil. Los primeros en usar el nuevo metal en el desarrollo y fabricación de sus espadas, fueron el imperio Hitita, quedando claramente de manifiesto su superioridad frente al resto de los antiguos materiales como el cobre o el bronce, en sus interminables luchas contra los egipcios, en las cuales la dureza y tenacidad de las espadas de hierro, causaban estragos frente a los Kopis de cobre. En siglos posteriores hacia el año 1200 a.C. el desmembramiento de dicho imperio, supone la transmisión de los secretos de fundición por todo el oriente próximo. De esta forma y usando como base los antiguos diseños de espadas y dagas realizadas en bronce, va a surgir hacia principios del siglo XI y finales del  IX a.C. una nueva serie armas blancas realizadas en el nuevo metal. De ellas las más antiguas halladas son las de los valles altos de Luristan, región fronteriza entre los actuales Irán en Irak.  Sabiendo pues que el conocimiento y desarrollo del hierro surge en oriente, debemos suponer que su transmisión a Europa se realizase a través del Mediterráneo, y de esta manera se tuviesen los primero contactos en la península ibérica, mucho antes incluso del descubrimiento del citado metal en la misma.

En Europa la producción de armas de hierro aparece de forma más tardía que en oriente, siendo el yacimiento más antiguo que se conoce el de Hallstatt, que data del siglo VIII a.C. y que da nombre a la primera Edad de Hierro. El citado yacimiento, formado por una gran necrópolis situada en un valle de los Alpes, en el Tirol Austriaco cercano a las minas de sal de Hallstatt, presenta una gran riqueza artística, mostrando espadas de gran longitud, cercana a los 140 centímetros, aunque en este caso concreto, la arquitectura de sus hojas es la línea recta de doble filo corrido. De esta primera edad existen pocas muestras en la península ibérica, salvo en el noroeste, donde aparecen algunos puñales de los denominados “de Antenas”, correspondientes al final de este periodo.

Varios siglos habrán de transcurrir, hacia mediados o finales de la segunda Edad del Hierro, en el periodo conocido como “La Ténne”, para encontrar precisamente en la península ibérica lo que podríamos considerar como el antecesor del sable.

Quizás una de las muestras más antiguas que podemos citar, sea la famosa Falcata Ibérica, hacia el siglo IV a.C. la Falcata, arma por excelencia del guerrero ibérico tanto a pie como a caballo, en cuyo original diseño el filo se curva hacia el interior, provocó no pocos quebraderos de cabeza a la importantísima máquina de guerra romana, obligando a reforzar sus escudos y tácticas de combate como cita Polibio (3) en sus crónicas. Este modelo primigenio está ampliamente documentado, apareciendo en múltiples yacimientos en la península, bien en modelos físicos muchas veces encontrados en enterramientos, como representado en estelas (4). El origen de su peculiar diseño, aún no está muy claro, tratándose,  según algunos autores, de una evolución del anteriormente citado Kopis egipcio, aunque Homero en su Iliada, narra como los guerreros griegos portaban un tipo de espada prácticamente idéntica, denominada Machaira, y que aparece en infinidad de representaciones de época, principalmente en cerámica. La Falcata aún considerada como una espada, es sin duda uno de los más antiguos ejemplares en los cuales el diseño de su arquitectura se modifica en función de una mayor efectividad de corte, premisa principal del concepto que posteriormente daría lugar al sable como lo conocemos en la actualidad.

El desarrollo de las armas blancas comenzará entonces una imparable carrera, en la cual las nuevas tecnologías de forja, así como el descubrimiento del acero,  van a ir conformando espadas cuyas propiedades de dureza y tenacidad producirán hojas de mayor longitud, estableciéndose la arquitectura de línea recta y doble filo como premisas fundamentales en las nuevas tipologías, teniendo que transcurrir varios siglos, para que las ventajas de la hoja curva volviesen a aparecer en los campos de batalla.

El profesor Petersen (5) en su obra, cita algunas tipologías de espada recta de un solo filo destinadas al uso principalmente de corte. Estas piezas hacen su aparición en el norte de Europa hacia principios del siglo VI de nuestra era, posiblemente como evolución lógica de los grandes cuchillos o dagas denominados “Sax”, utilizados por los pueblos sajones y vikingos del periodo de las migraciones. Estas nuevas espadas, aún manteniendo la arquitectura recta de sus hojas, abogan de forma incipiente al uso de un único filo cuya misión principal es tajar frente al uso de la punta. Estas nuevas morfologías, se irá implementando dando lugar a una corriente que se desarrollara de forma paralela a la ya clásica de doble filo corrido, y que con la posterior adquisición de la arquitectura de filo curvado, determinará, de alguna forma el patrón definitivo consistente en una hoja curva de filo corrido al exterior, es decir el Sable.

El término Sable, no se está muy de acuerdo en cuanto a su origen, proviniendo según algunos autores de los países caucásicos, en el caso del ruso y serbio en la forma “E!#9a” (sablja), del polaco “szabla”, del magyar “szablya” con apenas variaciones en el alemán “säbel”, francés “sabre”, italiano “sciabla” o en el castellano “Sable”. Sus formas curvas van a estar determinadas por la necesidad de proveer al jinete o guerrero a caballo de un arma ligera, cuya arquitectura facilite la penetración del filo sin embrazarse como ocurriría con un arma de hoja recta y pesada. Esta particularidad que la confiere como el arma por excelencia del jinete, sin duda surge tras siglos de experiencia en el combate a caballo por los guerreros de las tribus nómadas, tanto en el  este de Europa como fue el caso de los citados Magiares, como en las amplias estepas y llanuras comprendidas entre Rusia y Mongolia. El conocido como “Sable de Carlomagno”(6) también llamado “Espada de Atila”, es una de las muestras más arcaicas conservadas que responden a la nueva tipología. En este caso, la curva de la hoja es mínima, estando dotado de un filo corrido al exterior y contrafilo al interior desde prácticamente la mitad de su longitud total. Si observamos la guarnición de este sable, podemos observar que está comprendida por una corta empuñadura destinada al uso con una sola mano, así como unos cortos gavilanes de guarda, perfectamente diseñados para su uso a caballo sin presentar molestia alguna al jinete.

Uno de los pueblos guerreros que mejor asimiló el uso de la arquitectura de hoja curva, fue sin duda el japonés. Partiendo de hojas rectas de un solo filo y de influencia china, llegaron a desarrollar hacia mediados del periodo Heian (siglo X-XI de nuestra era), lo que hasta nuestras fechas se ha considerado el sable por excelencia. Los guerreros japoneses llamados Samurais, desarrollaron una de las más sofisticadas técnicas de combate a caballo, para ello debieron dotarse de largos y ligeros sables provistos de una gran curvatura, la cual facilitaba el desenvainado y el corte prácticamente en el mismo movimiento, son los conocidos popularmente como “Tachis”. Posteriormente durante los largos periodos de guerras civiles en los cuales el uso de grandes contingentes de infantería suplió a los antiguos jinetes, el uso del sable siguió su desarrollo, adecuándose a las nuevas necesidades del ejército de infantes, en la forma de un arma ligeramente más corta y pesada que aún conservando la curvatura de su hoja,  no era tan pronunciada como la de su predecesor, nos referimos a la “Uchigatana” o comúnmente “Katana”. 

Oriente ha sido por tradición sino cuna, si un importante caldo de cultivo en el cual, el sable ha encontrado la aceptación que en Europa no conseguirá hasta ya entrado el siglo XVIII, en que sustituyendo a la espada, fue designado como armamento principal del soldado. Por citar algunas de las más importantes muestras, tenemos los famosos “Shamshires” de origen persa, del cual se supone que desciende nuestro vocablo “Cimitarra”, a través de sus formas “Shamshir, o Schimir”, y que comúnmente se conocen como Alfanjes. Estas armas de pronunciado filo curvo, están provistas de empuñaduras simples, es decir de una sola mano, y con gavilanes rectos. Uno de estos ejemplares, lo podemos admirar en el Museo del Ejército de Madrid, el conocido como “Alfanje de Mehemet Alí”(7), del que hablaremos posteriormente. De esta misma familia son los “Kilij” otomanos, prácticamente idénticos a excepción del pronunciado contrafilo existente en la punta y conocido como “Yelman”.

En Europa, como ya dijimos, el desarrollo del sable, va a surgir como sub-categoría de la espada, llegando a escindirse y formar una línea evolutiva paralela a ésta hasta su solapamiento ya en época moderna. De las antiguas formas descritas por Petersen, evolucionadas del Sax o Scramasax, surge hacia mediados del siglo XIII un tipo de sable de hoja ancha y ligera curvatura de la misma, el denominado “Falchión” conocido en España como “Bracamarte” del francés “Braquemart”. Este importante espécimen cuya ancha hoja se presenta en varias longitudes, tiene uno de sus más antiguos exponentes en el Apocalipsis de hacia 1300 (8), que el profesor Oakeshott reseña en su obra. En España podemos verlo representado ampliamente en las Cantigas del Rey Sabio, siendo uno de los ejemplares más antiguos que se conserva el “Falchion de Puente Genil”(9), de mediados del siglo XIV. Este tipo de arma ampliamente documentado en ilustraciones del renacimiento italiano, ha sido habitualmente utilizado para designar de forma gráfica a los bárbaros procedentes del este en las citadas obras.

Otros ejemplares europeos de gran relevancia, son los denominados “Sables Suizos” (Schweizersäbels) de una mano o mano y media, con la particularidad de la aparición del aro guardamanos en sus guarniciones, como protección de los nudillos de la mano, hacia principios del siglo XVI. En la misma línea tenemos los llamados “Dussage”, emparentados con las guarniciones de farol de origen escocés, en este caso con guarnición de vela, en el mismo marco cronológico y situados principalmente en la zona norte de Europa, Alemanía, Austria y Escandinavia. Por último citaremos los grandes sables alemanes y suizos de dos manos, los “Zweihänder säbels” o Grosse Messer”, conservados en el Kunsthistorisches Museum de Viena, y ampliamente representados en multitud de ilustraciones como armamento de los mercenarios Lansquenetes.

 Las técnicas de uso del sable al igual que la espada, se encuentran fielmente reproducidas en múltiples tratados de la antigüedad, siendo probablemente una de las más antiguas que se conoce la de Joachim Meyer datada en 1570".


(1) Magyares:(Hijos de la Tierra), se trata del pueblo más importante  del antiguo reino de Hungría, pertenecientes a la rama “ogra”. Vivieron en un principio en los Urales, en donde residen aun. Durante el periodo de su nomadismo fueron vecinos de los turcos que influyeron en su lengua y costumbres. Mezclados más tarde con los germanos y eslavos, se convirtieron al cristianismo, siendo baluarte de la fe cristiana occidental contra los turcos.

(2) Kopis, Khrobi, Khopsh. Cameron Stone, G. / A Glossary of the Construction, Decoration and use of Arms and Armor in all Countries and in all Times.

(3) Político e historiador griego nacido hacia 210 a.C. entre sus obras destacan el relato de la Guerra de Numancia.

(4) Por citar alguna de las más importantes muestras de falcatas, nos referiremos a la célebre “Falcata de Almenedilla”, una de las piezas mejor conservadas en la cual es posible apreciar su arquitectura original de filo curvado al interior y ligero contrafilo en la punta. En cuanto a las representaciones en relieves la  denominada “Estela de Osuna” en la que se aprecia con gran realismo un guerrero ibérico de perfil, empuñando una falcata en una mano y un escudo en la otra. Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

(5) Petersen, Jean. / The Norvegian Viking Swords, 1919.

(6) Seitz, Heribert. / Blankwaffen I / Säbel Karls des Grossen.

(7) M.E.M. nº 24.912

(8) Oakeshott, Ewart / Archaeology of Weapons

(9)  Museo Arqueológico de Córdoba.



jueves, 30 de noviembre de 2023

Sable de Honor de don Isaac Peral y Caballero

La triste pérdida de un Sable Excepcional (Tte de Navío d. Isaac Peral y Caballero)


El 7 de junio de 1890, la Regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, hacía entrega de un sable de honor al entonces Teniente de Navío don Isaac Peral y Caballero con motivo de la botadura y pruebas de mar del primer submarino eléctrico español, diseñado por el insigne marino.

La historia de este sable es la que ilustra el presente artículo:

Breve semblanza del Marino

Isaac Peral y Caballero nació en Cartagena el 1 de junio de 1851. En enero de 1860, y a pesar de la inicial oposición de sus padres, dada la falta de recursos familiares, ingresa en el Cuerpo General de la Armada como Aspirante al Colegio Naval de San Fernando, para conseguir tras dos años de estudios ser nombrado Guardiamarina de Segunda. 

Tras diversos destinos en distintos buques, es ascendido a Guardiamarina de Primera en 1870 y a Alférez de Navío en 1872, siendo los dos siguientes años de gran importancia en su vida como marino, participando en la Guerra de Cuba, y posteriormente en la Tercera Guerra Carlista a bordo de la goleta Sirena.

Su gran inquietud en el tema de la investigación de nuevas técnicas, en concreto de la electricidad, le llevarían a su nuevo destino en 1877 como oficial alumno de la Academia de Ampliación de Estudios de la Armada de San Fernando, donde terminaría sus estudios en 1880, ascendiendo a Teniente de Navío, siendo destinado a la Escuadra de Instrucción en Cartagena.

Tras un breve lapso de dos años que pasaría en Filipinas, -destino por él solicitado-, volverá en 1883 a la Academia de Ampliación como profesor donde impartiría diversas asignaturas.


Esos años en la Academia junto a otros oficiales expertos en distintas materias, despiertan en el joven Peral un interés por la navegación submarina, como posible arma estratégica en base a sus anteriores experiencias durante la guerra de Cuba. 

En palabras del Capitán de Navío d. Marcelino González, en su obra "Isaac Peral y su Submarino", Peral inicia su primer proyecto en 1884 como un sumergible torpedero con un motor de tres cilindros accionado por gas comprimido, para finalmente en 1885 y con motivo de la crisis que surge con Alemania por el intento de anexión por parte de ésta del archipiélago de las Carolinas, hasta la fecha bajo dominio español, escribe al Ministro de Marina a la sazón el Almirante Manuel de la Pezuela y Lobo, informándole de sus avances en la construcción de un buque sumergible accionado por electricidad.

"En estos últimos días he inventado y tengo todos los cálculos necesarios para la construcción de un barco torpedero submarino, que puede llevar en su interior, sin el menor peligro, los hombres necesarios para su manejo, sin que asome a la superficie del agua ni el menor rastro de dicho buque durante sus maniobras. Uno o dos de estos barcos bastaría para destruir impunemente en muy poco tiempo una escuadra poderosa..."

La propuesta de Peral suscitó el interés de las autoridades dando lugar al proyecto a pesar de la prematura muerte de Alfonso XII ocurrida el 25 de noviembre de 1885, que mantuvo detenido el mismo hasta el verano de 1886.

Tras diversos avatares y no siempre con el apoyo necesario, la botadura del sumergible tuvo lugar con gran expectación el 8 de Octubre de 1888, siendo un gran éxito con fuerte eco en la prensa del momento,  lo que despertó un gran interés en distintos sectores tanto dentro como fuera de la Armada.

Las pruebas de mar definitivas se efectuaron en mayo de 1890 en la cuales Peral navegó durante una hora sumergido a diez metros de profundidad, emergiendo en punto previsto con gran precisión, lo que despertó el entusiasmo de la gente así como de los medios de comunicación.

Con motivo del éxito en las mismas, Peral fue felicitado por la Reina Regente la cual le regaló un sable que había pertenecido a Alfonso XII, y que es el ejemplar al que dedicamos la presente entrada:

El Sable:

Nuestro ejemplar se trata de un Sable de Honor basado en los modelos imperantes durante la segunda mitad del siglo XIX para Oficial Superior, estando ricamente cincelado tanto en su guarnición como en su hoja.

El diario santanderino "El Atlántico" en su número 195, edición de 17 de julio de 1890, recoge con todo lujo de detalles la recepción que tuvo lugar el día 15 en palacio, en la cual la Reina Regente recibía al insigne marino entregándole el citado sable, siendo la minuciosidad de su descripción, clave para hacernos una idea de la riqueza del presente, desgraciadamente perdido a día de hoy:

"He aquí la descripción del sable que la Reina ha regalado al señor Peral:
Mide aproximadamente un metro y está encerrado en un estuche forrado de raso grana y terciopelo carmesí. En la tapa hay una placa bruñida con un escudo y la siguiente inscripción, cuyas palabras están cinceladas con mucho primor: "La Reina Regente al teniente de navío Peral, inventor del submarino." En el interior del estuche se ve también una inscripción con el escudo de España y el nombre de don Juan Martín, espadero y broncista de S.M.
A la empuñadura del sable sirve de remache la cabeza de un león, luego una corona enlazada con un ancla: toda la empuñadura es de metal dorado, perfectamente bruñido, y divísanse en ella atributos á la Marina.
La hoja es de acero acabada en afilado remate, un poco más ancho á su terminación. En la parte superior hay la siguiente inscripción por uno de sus lados: "Artillería .- Fábrica de Toledo.- 1890."
Al reverso se encuentra troquelado el escudo de España.
Por toda la hoja, por ambas caras, cincelados primorosamente y maqueados, se ven una antigua carabela, el dios Neptuno montado sobre su carro tirado por tritones, y algunas otra figuras mitológicas.
La dedicatoria, rodeando la hoja en forma de línea salomónica, dice así: " La reina regente a don Isaac Peral. - 7 de junio 1890."
Las letras son recortadas, bruñidas y con algunos caprichosos dibujos.
Cubren también la hoja hojas de laurel y tritones formando notable y artístico conjunto los diferentes trabajos, unos de bronce con su color natural, otros plateados y algunos incrustados en oro.
La vaina es de magnífico cuero color negro con cubiertas de chapas doradas, ostentando éstas dibujos hechos al cincel."

Fotografía de Prensa conservada en el Museo Naval de Madrid, donde se puede ver con cierto
detalle la morfología y decoración del sable regalado por la Reina Regente al insigne marino.
(posiblemente obtenida durante su presentación en la exposición de 1951)


La descripción anterior junto con la única fotografía que se conserva del mismo, procedente de la publicación en un diario (desconocemos la fecha), da fe de la laboriosidad del trabajo del maestro cincelador Juan Martín.

Cabecera del Diario Santaderino "El Atlántico" de fecha 17 de julio de 1890 donde se describe
con todo lujo de detalles la recepción en la cual Isaac Peral fue obsequiado con el sable de honor por
parte de la Reina Regente, Maria Cristina de Habsburgo-Lorena


Página del diario "El Atlántico" de fecha 17 de julio de 1890 donde
se describe la recepción, entrega y descripción del sable



En ella se describe un sable de honor a capricho, basado en la moda de la segunda mitad del siglo XIX cuya guarnición -aparantemente calada- está ricamente decorada con detalles en oro y plata mostrando diversas figuras alegóricas a la marina. En ella distinguimos una breve cazoleta dotada de charnela abatible para portar ceñido, al igual que el modelo de Oficial Superior de la Armada del año 1844/57. Es también apreciable un vigoroso galluelo de formas circulares e igual decoración.
El artículo publicado en "El Atlántico" no hace mención a la empuñadura, la cual suponemos de marfil alambrado al gusto de la época. Por último una monterilla corrida que remata en cimera de león a cuya boca se fija con firmeza la cola del aro guardamanos.

La hoja que atiende al modelo anteriormente descrito de 1844/57, es ligeramente curva, con lomo redondo al interior que forma nervadura en la pala, al exterior filo corrido formando un leve contrafilo en lengua de carpa.  

La hoja se halla profusamente decorada en su mitad fuerte, con bellos grabados y alegorías marinas cinceladas en oro y plata, hacia el final del tercio fuerte, se adivina una decoración calada en forma de venera, lugar donde se produjo la fractura.

Gracias a la fotografía publicada por la prensa, podemos también hacernos idea de la riqueza de la vaina, con juegos ricamente labrados en latón, un amplio brocal y abrazadera dotados ambos de anillas de suspensión, al igual que la gran contera con su correspondiente aunque breve batiente.



detalle de la hoja partida donde se puede observar la profusa decoración y la leyenda:
"Isaac Peral 7 de junio de 1890"


detalle de la hoja partida donde se puede observar la profusa decoración y la leyenda:
"La Reina Regente"


La historía de este magnífico sable se truncó al parecer y según la documentación consultada en el Museo Naval de Madrid, cuando fue parcialmente robado durante una exposición celebrada en 1951.

Al parecer al intentar sustraerla la preciada joya fracturaron la hoja debido a sus calados en el tercio fuerte. En tal incidente se perdió la rica guarnición así como la vaina, conservándose en la actualidad tan solo el fragmento que ilustra el presente artículo, muy posiblemente debido a la fijación utilizada  para tratar de impedir precisamente lo ocurrido.

De esta manera nunca más se supo del regalo a tan ilustre científico y marino, y tan sólo hemos podido saber las formas originales, gracias a la única fotografía de prensa existente, así como a detallada descripción con que el redactor de "El Atlántico" nos quiso regalar hace más de 130 años.


En el retrato de don Isaac Peral conservado en el Ayuntamiento de Cartagena, podemos verle vistiendo uniforme de gala y pendiente un sable. La posición del mismo tan sólo nos permite apreciar parte de la guarnición con empuñadura de marfil y pomo con monterilla corrida rematada en cabeza de león, pudiendo tratarse tanto del modelo para Oficial General de la Armada del año 1844/57 conservado en Cartagena junto a parte de sus pertenencias, como del obsequio real, siendo un tema que dejamos a la imaginación del lector.

Isaac Peral y Caballero / Manuel Ussel de Guimbarda 1890 / 
Ayuntamiento de Cartagena


Agradecimientos:

Quisiéramos agradecer la gentileza del Museo Naval de Madrid, en la persona de D. Santiago Rumeu Casares, Conservador de la Colección de Arma Blanca, por facilitarnos las fotografías del fragmento de hoja que se conserva en la citada institución.


Bibliografia:
-Armamento Portátil Español 1764-1939. B.Barceló Madrid 1976
-3 Siglos de Armamento Portátil en España. B. Barceló. Cala Millor 2002
-Catálogo de Armas Blancas del Museo Naval de Madrid. M.J Melero/Adolfo Bernalte Madrid 2006
-Breve reseña de las ordenanzas desde 1717 en cuanto al armamento usado por los distinto cuerpos de la Armada Española. Adolfo Bernalte Sánchez. Madrid 2006
-Isaac Peral un genio incomprendido / Marcelino Gonzalez / Armada.defensa.gob.es/archivos
-Biblioteca virtual de prensa histórica / Diario El Atlantico nº 195 / 1890
-Biblioteca Virtual de la defensa / Fichas de fondos patrimoniales






miércoles, 29 de noviembre de 2023

"Mandobles, Montantes y Estoques"


En una nueva sección voy a intentar recopilar una serie de artículos y trabajos publicados con anterioridad a la existencia del blog, y que en algunos casos se han ido perdiendo o disgregando por internet. Aunque muchas veces se puedan salir del espíritu de este trabajo en cuanto al Armamento Reglamentario, no dejan de ser interesantes pues nos pueden ayudar a comprender el proceso evolutivo del mismo. (n.A)


Mandobles, Montantes y Estoques 

(Publicado para los foros de la Asociación Española de Esgrima Antigua. 2004)

"El término “Mandoble”, como su propio nombre indica, “Mano doble”, designa de forma genérica, un tipo de espada la cual debido principalmente a su diseño y dimensiones, precisa para su uso de las dos manos. De igual manera, al hecho de golpear con la espada usando para ello ambas manos, recibe también el nombre “Mandoble”. Es por tanto, que podemos distinguir dos significados distintos del mismo vocablo, uno en lo referente a la morfología del arma en sí, y otro en cuanto a su forma de uso.

 Refiriéndonos al primero, que es el que realmente nos interesa en el presente estudio, vamos a definir con la voz “Mandoble”, toda aquella espada, que debido a sus características morfológicas tales como dimensiones ó diseño, van a conceptuar, un estilo de esgrima, en el cual el uso de ambas manos será indispensable.

 Esta tipología de espada, va a su vez a agrupar a otras subcategorías que a su vez englobarán todas aquellas espadas o espadones de dos manos independientemente de su datación cronológica, diseño o forma de uso. Para centrarnos en el término genérico que nos ocupa, colocaremos el punto de origen de dicha tipología hacia la primera mitad del siglo XIV. Atendiendo a tales fechas, (1300-1350), vamos a encontrarnos con una serie de características afines a la data, como es el caso de las guarniciones de arriaz recto, con los gavilanes en ocasiones ligeramente curvados hacia la hoja, así como el pomo generalmente de forma discoidal.

 Este tipo de guarniciones, suelen presentar, una hoja de cierta longitud, normalmente por encima de los 90 cm, llegando en algunos ejemplares hasta los 110 cm. Estas hojas, dotadas de dos filos, y evolucionadas de tipologías anteriores en función del desarrollo paralelo del armamento defensivo, presentan en determinadas ocasiones algún vaceo o canal central en los dos primeros tercios de su longitud, y van a precisar, -como ya hemos dicho- de grandes empuñaduras para su afianzamiento con ambas manos, así como de grandes pomos que aporten equilibrio al conjunto.

 Su peso total, es importante por supuesto, pero nunca debemos olvidar que son espadas y por tanto sujetas a una funcionalidad específica. Son muy raras las muestras que llegan a los 2,5 Kg. de peso. (esta tipología de espadas, se podría englobar perfectamente en los denominados tipo: XIIa, XIIIa, según la clasificación del profesor E. Oakeshott, y aparecen mencionadas como “Grandes Espadas de Guerra”, ó “Espadas Alemanas” debido principalmente a la notable presencia en los grupos escultóricos pertenecientes a tumbas alemanas de mediados del siglo XIV).

 La función primordial de estas espadas es el golpe de corte, con lo cual ambos filos se prolongarán hasta el talón no precisando –en principio- ninguna protección auxiliar por delante de la cruz, -protección, que aparecerá no obstante en un corto periodo de tiempo, con motivo de la evolución hacia una esgrima mixta, en la cual el uso conjunto de corte y punta, prevalecerá sobre la anterior-.

 La evolución lógica del armamento defensivo, -arneses de placas- va a influir notoriamente en las formas de nuestra espada. La necesidad de atravesar dichas protecciones provocará que los filos pierdan progresivamente su paralelismo, -característica de la tipología anterior- formando en este caso, una aguda punta destinada para tal fin. La sección variará también ganando en grosor –secciones romboidales- con la lógica pérdida de los vaceos, como consecuencia de las nuevas exigencias de ataque de punta. Estas circunstancias propiciarán a su vez una cierta pérdida en la longitud de las hojas, -unos 90 cm. aprox.- o en su defecto volviéndose más estrechas, evitando de esta manera el peso excesivo de las mismas, aunque las empuñaduras mantendrán durante algún tiempo más, su característica de doble mano, sobre todo en las hojas de mayor longitud. (Tipo XVa en la clasificación del Profesor Oakeshott).

Todos estos cambios que se sucederán a lo largo del siglo XIV, van a conformar la morfología de otras subcategorías que irán apareciendo como consecuencia del proceso evolutivo del armamento defensivo, por citar algunas, y al hilo de lo anterior, tenemos una rama de dicha evolución que culminará en los estoques del siglo XV, en los cuales, de forma progresiva a la disminución de la longitud de las hojas, -entre 70 y 80 cm.- se producirá también la disminución de la longitud de las empuñaduras, hasta prácticamente perder su calificación de “mano dobles”. (Tipo XV en la clasificación del Profesor Oakeshott)

 En otra de las ramas evolutivas podemos citar las denominadas “espadas bastardas” de mano y media, que tienen sus máximos exponentes durante la segunda mitad del siglo XIV, y principios del XV. Esta nueva tipología acepta varias morfologías en cuanto a su hoja se refiere, encontrándonos ejemplares del tipo XVa –citado anteriormente- así como otras provistas de fuertes hojas ocasionalmente acanaladas en su mitad fuerte, y dotadas de filos convergentes, pudiendo ser usadas indistintamente como armas de corte ó de punta, (Tipos XVIa y XVII en la clasificación del Profesor Oakeshott), a la vez que presentan una empuñadura que aún siendo un poco más corta que las anteriores, permite no obstante su doble empuñadura.

 El término “Bastarda”, con que se designa esta tipología, se aplica ya los siglos XV y XVI, y aparece bien documentado en un tratado del siglo XVII de Marc de Vulson “Vray Theatre d´Honneur”, el cual haciendo referencia a un duelo en 1549, Enrique II de Francia menciona “Deux epées bâtardes, puovant servir à une main ou à deux”

 Todas estas espadas, -enclavadas aún en un contexto medieval-, se encuentran ligadas de forma coherente al espíritu caballeresco que reinará en la Europa desde la alta Edad Media, son por tanto el armamento indiscutible del caballero, para ser usadas tanto a caballo como a pié. Este concepto en sí, no implica que se trate de un arma exclusivamente de Caballería, -y esto es muy importante comprenderlo- ya que eran ceñidas por el caballero, en virtud de su posición social y estatus nobiliario, al igual que el resto de las armas de su panoplia armamentística, incluida su montura, -el conjunto denominado “lanza”-. Creemos por lo tanto que es más correcto hablar del armamento de un determinado estamento social, más que el de un arma determinada del ejército, tales como la Caballería, o la Infantería, -independientemente de que la tropa también se equipase con espadas en un momento posterior, como complemento de su propia panoplia-.

 En otro orden de cosas, y siguiendo nuestro repaso al proceso evolutivo del que hablábamos anteriormente, nos encontramos con otra de sus ramas, la cual va a originar una tipología de Mandoble muy peculiar, heredero en cierta medida de las formas de sus antecesores, pero con ciertas características muy concretas que van a determinar, tanto su forma de uso, como de su usuario, nos referimos como no al Montante.

 El origen del Montante vamos a situarlo cronológicamente, hacia el último tercio del siglo XV, como evolución de algunas de las tipologías anteriores que determinarán una gran espada, cuya longitud de hoja supera fácilmente los 120 cm. Y para uso exclusivo del soldado de a pie. Esta tipología tendrá sus máximos exponentes durante el siglo XVI, siendo escasos los ejemplares de principios del XVII. Estas piezas, -como ya hemos dicho- presentan unas hojas de gran longitud y cuya anchura máxima, oscila entre los 40-70 mm. En muchas ocasiones con uno ó varios canales que recorren los tercios fuertes rebajando de esta forma su peso a la vez que añadiendo rigidez. Una de las características más llamativas en estas grandes espadas, es la existencia –no en todos los casos- de una cruceta ó falsa guarda, situada en el tercio fuerte, y que tiene como misión, proporcionar un asimiento protegido, por delante de la cruz mejorando de esta manera el equilibrio del conjunto, en determinadas técnicas esgrimísticas. En otros casos, la existencia de un largo recazo suplirá la función de la mencionada cruceta. Seguirá manteniéndose la guarnición de cruz de gavilanes rectos, con la presencia ocasional de uno o dos puentes de guarda, adecuándose a las medidas y modas artísticas del momento, con empuñaduras no ya de dos manos, sino de hasta cuatro y cinco –si las hubiere-, y con grandes pomos para equilibrar todo el conjunto, que abandonando las formas discoidales, más comunes en el medievo, adoptarán formas esféricas, periformes, lobuladas etc. Más en la línea renacentista que nos ocupa. Aún con esto volvemos al hecho de tratarse de armas funcionales, con lo que rara vez excederán de los 3 Kg. de peso.

 En la familia de los Montantes, existe una categoría que por sus peculiares características, merece especial atención, nos referimos, a los denominados “de Lansquenette” ó “Zweihänder Schlachtschwerter” (Espadas de batalla de dos manos) por haberlos hecho famosos esta variopinta tropa de soldados mercenarios. Se trata de grandes espadones de origen suizo y germánico, que presentan exageradas hojas de longitud y anchura mayores que las citadas anteriormente, existiendo muestras de más de dos metros de longitud total, pero también en algunos casos con menor grosor de sección. Estas grandes hojas no mantienen un canon específico mostrándose tan anárquicas en su construcción como el propio espíritu de sus propietarios. Abundando las formas flamígeras, las grandes crucetas en forma de media luna, etc. Con guarniciones de cruz recta, cuya factura es más parecida a obras de rejería que a protecciones propiamente dichas.

 Estos espadones, estaban concebidos para su uso exclusivamente a pie y servían para abrir paso entre las formaciones de piqueros, en el contexto de un ejército moderno. A diferencia de sus antepasados medievales, aquí si podemos hablar de una espada para un cuerpo determinado de Infantería, en este caso los Lansquenettes. Obviamente, debido a su diseño y construcción, se trata de espadas más pesadas que sus antecesoras, pero insisto en que la mayoría de ellas nos sorprendería por su ligereza en función de su tamaño, pues como dice un gran amigo y colega nuestro “eran antiguos, pero no idiotas..”

 Retrocediendo de nuevo al siglo XV, vamos a enlazar con otra rama en la evolución de nuestros espadones, Las grandes espadas escocesas, comúnmente denominadas “Claymore”, del gaélico “Claidheamh mòhr” o “Espada grande”. Esta tipología de espadones, se caracteriza principalmente por su arriaz de brazos caídos, hacia la hoja, formando un ángulo, así como los remates de los gavilanes, siendo los más conocidos, los de forma de trifoglio o tetrafoglio, -ya del siglo XVI-. Poseen una larga empuñadura que remata en grandes pomos del tipo discoidal. Las hojas tiene una longitud normalmente superior 110 cm. son de dos filos paralelos, presentando en muy determinadas ocasiones un ligero vaceo central. En siglos posteriores, sobre todo el XVIII, el nombre “Claymore”, se utilizará para designar –erróneamente- a prácticamente la totalidad de las espadas de producción escocesa, principalmente las de guarnición de farol “Baskethilted Broadswords”.

Existen otros tipos de espadones, mandobles, estoques y montantes, que debido a su carácter ceremonial, – en casos como la representación del poder real o eclesiástico-no vamos a tocar por el momento, en este grupo entrarían los Montantes y Mandobles de Ceremonia, Los Estoques Pontificios, etc

Como hemos podido apreciar, en esta pequeña introducción, la existencia de espadas de dos manos o mandobles, se puede situar en origen, en la primera mitad del siglo XIV, habiendo sufrido ciertos cambios morfológicos en función de su técnica de uso a lo largo del siglo XV, y culminando en los grandes exponentes del siglo XVI, a partir de los cuales, va a caer rápidamente en desuso, como consecuencia entre otras, del avance técnico del armamento de fuego, el cual modificará radicalmente las técnicas de combate en la guerra moderna, manteniéndose únicamente como espadas de tipo ceremonial. De esta forma entendemos que el término mandoble en su origen, agrupará todas las demás posibles acepciones, en cuanto a una espada de dos manos, independientemente de su datación o tipología, siendo el resto de los casos, como el Montante, el Estoque, y cualquier otro tipo de espada de dos manos, ejemplos muy concretos, destinados a un uso también muy concreto en virtud de su funcionalidad."